
.
24.3K posts












Pues al final, yo fui el único que tuvo la razón en no celebrar con euforia el 3 de enero El tiempo, eso que no entiende de sentimentalismos ni de "esperanzas" vacías, terminó por darme la razón. Mientras la mayoría se entregaba a una euforia colectiva y casi religiosa aquel 3 de enero, yo opté por la frialdad del análisis y la espera. Sabía lo que venía, sabía que EEUU respaldaría al chavismo de Delcy Rodríguez y sólo se centrarían en el negocio del petróleo y para el público fingir que les importaba todo, la democracia y tal. Muchos creyeron que el 3 de enero marcaría un quiebre, cuando en realidad fue la formalización de una convivencia Se prefirió pactar con la cara "ejecutiva" del chavismo para garantizar el flujo de capitales, dejando a la población con una sensación de cambio que sólo existe en las redes sociales, pero no en el bolsillo ni en las instituciones. Ahora, los mismos que pedían "fe" y atacaban cualquier forma de crítica y realismo, empiezan a procesar la derrota en silencio. La realidad es cruda, la normalización de la crisis es el nuevo estándar. El apoyo de EEUU no fue un error, fue una entrega planificada donde el petróleo fue la moneda de cambio y la esperanza de cambio real, la comisión de la venta. No se trataba de tener una bola de cristal, se trataba de querer ver. Mientras otros se emborrachaban con promesas vacías, algunos preferimos observar cómo se movían las piezas en el tablero de la realpolitik. Hoy, el tiempo no solo me da la razón, deja en evidencia la fragilidad de quienes prefieren una mentira reconfortante a una verdad dolorosa pero realista. Muchos me atacaron, y ahora muchos silenciosamente y otros de forma desesperada empiezan a aceptar la realidad, aunque queda un largo año de ilusiones. ¿María Corina? ni siquiera es parte de la ecuación, porque ella y su maquinaria mediática fueron los grandes perdedores el 3 de enero.






"Amaneció de Golpe" (1998) Rewatch obligatorio de la mejor película venezolana jamás hecha por la peor persona del mundo. José Ignacio Cabrujas se botó con el guión, y la mayoría de las actuaciones son magistrales. Gran retrato de un país que no ha cambiado. Está en YouTube

























