
Estoy profundamente desconsolado por las víctimas, la Sra. Murguia, la Sra. Rojas y la Sra. Dolores Huerta, y estoy indignado y asqueado por el daño que se les hizo a niñas. Como muchos, también estoy devastado al saber que alguien a quien una vez vi como una inspiración causó tanto daño.
Condeno de manera inequívoca la violación y el abuso sexual infantil, y me solidarizo con las sobrevivientes.
Debemos responsabilizar a los abusadores.
También debemos apoyar a organizaciones como “Líderes Campesinas,” que trabajan en la primera línea por mejores condiciones laborales para los trabajadores agrícolas y contra el acoso sexual y el abuso en la industria agrícola.
Seguiré honrando y luchando por los trabajadores agrícolas y el movimiento campesino, pero no por el hombre.
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