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Maria Emilia R.
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El reloj es un Seiko SNKL31, de la serie Seiko 5. Tiene una esfera azul oscura, números romanos en las posiciones 12, 3, 6 y 9, marcadores de palo en las demás horas, ventana de fecha a las 3 en punto y brazalete de acero inoxidable. Es un reloj automático, ideal por su diseño clásico y asequibilidad, perfecto para eventos como una boda.
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La china suarez esperando que icardi se duerma para culearse a johnny depp
MDZ Online@mdzol
Johnny Depp habría viajado a Uruguay para asesorar a Icardi en su batalla judicial contra Wanda Nara, según América TV: "Quiere que el actor le enseñe los trucos para ganar un juicio".
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@natiigcs @mechiencina @KarenGallas32 @ValeriaDavalos Que mucho gozábamos! Ni un desperdicio esa juventú
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@mechiencina @KarenGallas32 @ValeriaDavalos @RodriguezMaine 😂😂😂😂😂 Karen bajándome del cabello de cierto auto. Japiroooo jajajajajajjajak
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¿DÓNDE ESTÁS?
Esta semana cumplí 41 años. De esos 41, 39 y 1/2 los vivi “como los tenía que vivir”. Estudiando la facultad, Laburando muchas horas por día, estudié inglés, hice todas esas cosas que uno no las hace porque quiere, sino que las hace porque las tiene que hacer. O al menos, eso nos imponen. El deber ser. Tenes que recibirte. Tenes que saber inglés. Tenes que trabajar en una buena empresa. Tenes que crecer. Tenes que cuidar el trabajo. Tenes que . Tenes que. Tenes que.
Tantos años de escuchar estos consejos de otra época, hacen que uno viva con unos límites muy marcados.
Hubo un día en especial en mi trabajo anterior (buen puesto, buen empresa) que me hizo decir BASTA. Fue cuando una de las personas a las que reportaba me preguntó dos veces en una semana a modo de “control” “¿Dónde estás?”.
La primera, le contesté pensando que necesitaba hablar conmigo, donde estaba y en cuánto tiempo podía estar en la oficina (aclaro x las dudas, estaba laburando….), a lo que me respondío, no, no hace falta. Me quedé sorprendido pero no le di importancia.
La segunda vez, tres días después, llegó el mismo mensaje. “Dónde estás”?
Volví a contestarle, esta vez con un poco más de intriga, los días anteriores lo había visto en la oficina y no me había pedido o dicho nada.
Entonces cuando su respuesta fue OK, entendí y se me dispararon un montón de cosas en la cabeza.
Ese día, fue el día que todo lo que había construido en mi cabeza se derrumbó, todas esas creencias que hablé al principio, las mandé a C…..
Me quedé carburando todo el día, que le pasa a este tipo que me está controlando donde estoy? Y empecé a dudar, estaré haciendo algo mal? Le deberé algo de Laburo?- (Aclaro, en ese momento tenía un puesto importante dentro de la empresa, gerencial, ergo, quien estaba del otro lado, no era un “chico”… y por otro lado; todas mis evaluaciones de Laburo eran excelente, no por capaz, por recontra romperme el orto laburando)
Estaré rindiendo menos? Estaré entretenido por otra cosa y no me estoy dando cuenta?
Y esa noche cuando me fui a dormir, después de mirar mis calendarios, mis reuniones, mis horas infinitas de Laburo esos últimos dos años (pandemia mediante, rubro alimentos) y dije no, este límite no lo voy a aguantar.
Me fui a dormir muy caliente, ¿qué pasó los últimos dos años que labure 18 hs por día y no recibí ni uno de esos de “dónde estás”? Qué pasó con la gente que íbamos a tomar que nunca apareció? Que pasó con esa vacante que había que cubrir en mi equipo, a la cual le reportaban 5 personas que ahora lo hacían conmigo hace 18 meses…
En resumen, ese dónde estás detonó en mi todo eso que estaba escondido.
La mañana siguiente, apenas me desperté le envié un correo a la secretaria de esta persona (a la cual admiraba y lo sigo haciendo) pidiéndole un almuerzo fuera de la oficina para el primer día que estuviera disponible.
Dos días después, y dos días en los que solo reforzaba cada vez más la seguridad de que ese límite no lo iba a tolerar, más que nada por el contexto en donde literal durante dos años solo laburaba y siempre rendía de más, llegó el almuerzo. Luego de los tradicionales charlas de bla bla y bla bla, con mis ojos que ya se salían, le dije. No me sentí cómodo con esto. No lo entiendo, no lo comparto y no logro entender qué pasó. Pero si se algo, es un límite que no estoy dispuesto a dejar que crucen. Si no confías en mí, con todo el “poder” que tengo dentro de la empresa (léase poder: presupuestos, gente a cargo, antieguedad, etc etc) estamos perdiendo el tiempo. Te traje la computadora y las llaves del auto. Te agradezo un monton, pero yo hasta el segundo dónde estás aguante. Uno más me tornaría violento, comentándole todo lo que puse más arriba.
De más está decir que la otra persona no esperaba NADA de todo esto, no le había dado importancia a esos mensajes.
En resumen, me pidió que no me vaya, que lo ayude y que bla bla bla.
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