Nacho Montes de Oca@nachomdeo
No es tan complicado: Trump atacó a Irán prometiendo un cambio de régimen, finalizar el plan nuclear y terminar con la amenaza misilística. Además emitió ultimátums crónicos que en perspectiva mostraron que no puede canjear su poderío militar por victorias automáticas. Solo los miembros mas fanatizados de su corriente sostienen que emerge victorioso y habrá que ver cómo evita que las consecuencias lleguen a las urnas en noviembre o si lo llevarán a cometer otro error en la búsqueda de enmendar éste. Su soledad estratégica demostrada en la negativa de sus aliados a apoyarlo y su personalidad política lo obligan a buscar una revancha para no mostrarse humillado. Atención a Geonlandia porque un adversario anémico como Cuba no compensa lo sucedido en Irán.
Trump terminó negociando la apertura del Estrecho de Ormuz, que es una situación que no existía a priori y que nació a partir de sus decisiones. El resto de los objetivos, pasaron a un segundo plano. De pedir nombrar al nuevo ayatola supremo pasó a conceder el derecho de pernada económica a Irán en Ormuz.
Irán ahora tiene un permiso implícito para recaudar fortunas con el derecho de paso, pero no puede llamarse ganador porque sufrió una devastación gigantesca y su aparato militar fue diezmado. Le va a llevar años rehacer lo que fue destruido. Tampoco puede reclamar la victoria y unos y otros diciendo en las redes que derrotaron al adversario aparecen como una pelea entre miembros de cultos demenciales.
Irán conserva su capacidad de daño regional, pero tiene una condena pendiente en los arsenales de EEUU y la certeza que si Israel sabe que avanza en el camino nuclear no va a dudar en usar medios mas categóricos, mas aun si EEUU no la acompaña en una nueva ronda.
Israel necesita a EEUU para cumplir los mismos objetivos iniciales que tampoco logró. Quedó relegada de las negociaciones y debe decidir si obedece el alto el fuego o pierde al socio que necesita para llegar a las entrañas del sistema que quiere destruir. Su relación con los emiratos está muy dañada, la obcecación de Netanyahu abrió mas frentes de inestabilidad. Seguir invadiendo al Líbano o avanzar en Cisjordania no parece un objetivo compensatorio suficiente y lo deja como una potencia regional conflictiva, tanto como la que pedía ayuda para destruir
Entre la represión salvaje y el nacionalismo que despertó el ataque, la rebelión en Irán que podría derrocar a régimen se hace menos probable. La gran rebelión kurda nunca fue real.
Las coronas petroleras perdieron el activo mas importante que es la idea de seguridad sobre la que construyeron su sistema económico y el escenario post petrolero. No es menor el daño estructural y la pérdida de ingresos que pueden llevar meses o años remediar. Y ahora despertaron de la falsa ilusión de estar protegidos por las montañas de dinero gastadas en armas
Europa confirmó su divorcio estratégico de EEUU y se animó a contradecir a Trump en una medida que ayudó a germinar la idea de una política exterior que por primera vez desde 1945 pueda funcionar con autonomía de los intereses de Washington. Es un avance, pero hay que ver si se sostiene solo con el estimulo que queda en Ucrania.
Para anunciar ganadores se deben medir objetivos planteados y conseguidos. Medir likes a las declaraciones y fotos de explosiones es tan pavota como dictaminar el éxito de una vida por las fotos subidas a Instagram.
La ganancia fortuita de Irán es un regalo envenenado porque contiene la semilla de un nuevo ataque en su contra. Luego de mostrarse capaz de atacar a todos, su gobierno es ahora mas amenazante que antes. Trump solo anota pérdida netas y sabe que no puede dejar el tablero tan desordenado.
Hay dos ganadores, sí. China sufrió efectos mínimos en la suba de costos por el aumento en el precio del barrril, pero como sponsor económico principal de Irán puede reclamar una mayor influencia en Medio Oriente habiendo hecho una apuesta mínima y haciendo uso de su paciencia proverbial. Rusia podría haber obtenido una ventaja por el aumento del precio del crudo y las concesiones que le hizo Trump a Putin, pero los drones ucranianos le cerraron gran parte de esa ventana de oportunidad. Casi se podría decir que Irán favoreció desde siempre a Rusia y China y que Trump aceleró esas ventajas al atacarla. Cualquier suspicacia o posible error de cálculo queda a criterio del lector.
Casi todos perdieron y es mas que probable que haya una nueva ronda porque la tregua opera sobre las consecuencias a partir de una premisa militar, pero no sobre las causas políticas profundas del conflicto.