Pablo Andrés

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@TheMrEstrada

Me gusta leer y ponerme ruana

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Alejandro Gaviria
Alejandro Gaviria@agaviriau·
Una cosa es moralizar la política (una tarea que requiere ponderación y discreción), otra muy distinta politizar la moral, atribuirse de manera permanente y definitiva el papel de juez infalible.
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Pablo Andrés
Pablo Andrés@TheMrEstrada·
De los creadores de la nueva mayoría, llega... TRIPLICAR EL VOTO
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Pablo Andrés
Pablo Andrés@TheMrEstrada·
Pues muy chimba la IA pa trabajar pero pierde toda la utilidad cuando por su causa te ponen MÁS trabajo
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Alejandro Gaviria
Alejandro Gaviria@agaviriau·
La "visión de futuro" de algunos sectores de la izquierda colombiana consiste en regresar al pasado: Seguro Social, Junta Monetaria, INCOMEX, INRAVISIÓN, Junta Nacional de Tarifas, etc. Un mundo clientelista, centralista, ineficiente y poco transparente. ¿Les falta imaginación o simplemente quieren usar el poder del Estado en provecho de su propio proyecto político?
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Pablo Andrés
Pablo Andrés@TheMrEstrada·
He visto a ambos decir en varias ocasiones esto y me parece de lo más importante de su discurso. Colombia merece una presidenta, instituciones y políticos que no vean la democracia como la tiranía de las mayorías. Ganar no es carta blanca para pasar por encima del resto.
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Paloma Valencia L@PalomaValenciaL

Una fórmula para que Colombia vuelva a funcionar En política hay decisiones que dicen mucho más que cualquier discurso. Revelan la visión de país que uno quiere construir. Después de ganar la Gran Consulta por Colombia tomé una decisión que para mí era fundamental: escoger a Juan Daniel Oviedo como mi compañero de fórmula presidencial. Lo hice después de consultar con mi partido, el Centro Democrático, con mi presidente Uribe, mi mentor, pero sobre todo con esta Gran Consulta por Colombia. Y llegamos a una conclusión clara: Colombia necesita una fórmula que combine liderazgo político con capacidad técnica para resolver los problemas reales del país. Juan Daniel representa precisamente eso. En la consulta obtuvo un respaldo ciudadano que nos emocionó a todos. Conectó con miles de colombianos que durante años sintieron que nadie hablaba por ellos. Colombianos que no se sentían representados y que encontraron en Juan Daniel una oportunidad para ser vistos, escuchados e incluidos. Por eso su presencia en esta fórmula tiene un significado profundo: queremos construir un proyecto político en el que todos los colombianos tengan un lugar. Juan Daniel es además uno de esos técnicos que estudian, que analizan las cifras, que se toman en serio los problemas del país. Y eso es exactamente lo que Colombia necesita hoy. Durante demasiado tiempo la política se ha llenado de discursos y propaganda, pero ha olvidado lo esencial: entender los problemas para poder resolverlos. Nuestro compromiso es distinto. Queremos enfrentar los grandes desafíos de Colombia con conocimiento, con inteligencia y con soluciones reales. Pero hay algo más que nos une profundamente: las manos limpias. Ni Juan Daniel ni yo hemos estado envueltos en escándalos de corrupción. Nuestra vida pública ha sido una vida de servicio a Colombia, y creemos que la política debe ejercerse con transparencia y con principios. También compartimos una preocupación que ha marcado muchas de nuestras conversaciones: los millones de colombianos que trabajan todos los días en la informalidad y que durante años han sido invisibles para el Estado. Colombia está llena de personas que madrugan, que emprenden, que venden, que comercian, que sostienen a sus familias con enorme esfuerzo y que aun así no logran ganar siquiera un salario mínimo. A ellos queremos decirles algo muy claro: serán una prioridad en nuestro gobierno. Queremos abrirles oportunidades reales. Eso significa crédito popular barato para los emprendedores que hoy solo encuentran financiación en el gota a gota. Significa un sistema financiero que abra puertas en lugar de cerrarlas. Significa también cambiar la forma en que Colombia se relaciona con el mundo. Nuestros embajadores no pueden limitarse a los cócteles diplomáticos mientras nuestros productores luchan por abrir mercados. Queremos embajadores que salgan a vender el café colombiano, la confección, el turismo y los productos de nuestro país en todo el mundo. También queremos aliviar las cargas que hoy ahogan a miles de comerciantes y pequeños empresarios. Yo me alegro cuando el salario mínimo sube, porque los trabajadores lo necesitan. Pero también veo todos los días a pequeños comerciantes agobiados tratando de sostener sus negocios y mantener el empleo. Por eso queremos bajar impuestos para que las empresas puedan mantener a sus trabajadores y seguir generando oportunidades. Y también queremos sentarnos con los alcaldes de todo el país para revisar una preocupación que escuchamos en todas las regiones: los prediales que tienen hoy agobiadas a tantas familias colombianas. Al mismo tiempo queremos impulsar la industria nacional con medidas concretas, como jornadas sin IVA que permitan dinamizar el comercio colombiano y fortalecer a nuestros productores. Este proyecto político no se trata solamente de economía. Se trata también de demostrarle a Colombia que es posible construir unidad sin renunciar a nuestras diferencias. Yo creo profundamente que la diferencia no es un problema. La diferencia es una riqueza. Pensar distinto no nos convierte en enemigos. Nos obliga a encontrar los puntos que nos unen. Y lo que hoy nos une es el sueño de una Colombia mejor. Por supuesto, esa unidad no significa renunciar a los principios. Yo seguiré defendiendo a los militares y policías de Colombia que han servido a esta patria y que merecen una justicia justa, basada en la presunción de inocencia y en el reconocimiento de su sacrificio. Seguiré defendiendo también a la familia como núcleo fundamental de nuestra sociedad y la libertad de los padres para educar a sus hijos según sus valores, sin imposiciones ideológicas desde el Estado. Porque si hay un principio que guía todo este proyecto es uno solo: la libertad. La libertad de trabajar. La libertad de emprender. La libertad de educar a nuestros hijos. La libertad de pensar distinto. Pero también sabemos que la libertad necesita un Estado que cumpla su deber: proteger a los ciudadanos, garantizar seguridad y proveer los bienes públicos que hacen posible el desarrollo. El país que soñamos es una Colombia sin miedo. Una Colombia donde las familias puedan vivir tranquilas. Donde podamos volver a pescar de noche. Donde el trabajo permita progresar. Una Colombia que se enriquezca, porque la única forma real de superar la pobreza es creando riqueza. Por eso defenderemos la iniciativa privada, el comercio y el emprendimiento. Pero también asumiremos una responsabilidad social clara: cuidar a quienes más lo necesitan. A las madres cabeza de hogar. A los adultos mayores. A los trabajadores informales. Y, sobre todo, abrir oportunidades reales para los jóvenes de Colombia. Este país tiene talento, tiene capacidad y tiene una generación que quiere construir futuro. El liderazgo no consiste en rodearse únicamente de quienes piensan igual. El liderazgo consiste en tender puentes. En invitar a quienes son distintos a caminar juntos hacia una ruta de unidad para Colombia. Eso es lo que representa esta fórmula. Una invitación a construir una Colombia que funcione. Una Colombia con manos limpias. Con inteligencia para resolver problemas. Y con la convicción de que el país puede ser mejor. Porque sí: es posible una Colombia distinta. Y vamos con toda por Colombia.

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Paloma Valencia L
Paloma Valencia L@PalomaValenciaL·
Una fórmula para que Colombia vuelva a funcionar En política hay decisiones que dicen mucho más que cualquier discurso. Revelan la visión de país que uno quiere construir. Después de ganar la Gran Consulta por Colombia tomé una decisión que para mí era fundamental: escoger a Juan Daniel Oviedo como mi compañero de fórmula presidencial. Lo hice después de consultar con mi partido, el Centro Democrático, con mi presidente Uribe, mi mentor, pero sobre todo con esta Gran Consulta por Colombia. Y llegamos a una conclusión clara: Colombia necesita una fórmula que combine liderazgo político con capacidad técnica para resolver los problemas reales del país. Juan Daniel representa precisamente eso. En la consulta obtuvo un respaldo ciudadano que nos emocionó a todos. Conectó con miles de colombianos que durante años sintieron que nadie hablaba por ellos. Colombianos que no se sentían representados y que encontraron en Juan Daniel una oportunidad para ser vistos, escuchados e incluidos. Por eso su presencia en esta fórmula tiene un significado profundo: queremos construir un proyecto político en el que todos los colombianos tengan un lugar. Juan Daniel es además uno de esos técnicos que estudian, que analizan las cifras, que se toman en serio los problemas del país. Y eso es exactamente lo que Colombia necesita hoy. Durante demasiado tiempo la política se ha llenado de discursos y propaganda, pero ha olvidado lo esencial: entender los problemas para poder resolverlos. Nuestro compromiso es distinto. Queremos enfrentar los grandes desafíos de Colombia con conocimiento, con inteligencia y con soluciones reales. Pero hay algo más que nos une profundamente: las manos limpias. Ni Juan Daniel ni yo hemos estado envueltos en escándalos de corrupción. Nuestra vida pública ha sido una vida de servicio a Colombia, y creemos que la política debe ejercerse con transparencia y con principios. También compartimos una preocupación que ha marcado muchas de nuestras conversaciones: los millones de colombianos que trabajan todos los días en la informalidad y que durante años han sido invisibles para el Estado. Colombia está llena de personas que madrugan, que emprenden, que venden, que comercian, que sostienen a sus familias con enorme esfuerzo y que aun así no logran ganar siquiera un salario mínimo. A ellos queremos decirles algo muy claro: serán una prioridad en nuestro gobierno. Queremos abrirles oportunidades reales. Eso significa crédito popular barato para los emprendedores que hoy solo encuentran financiación en el gota a gota. Significa un sistema financiero que abra puertas en lugar de cerrarlas. Significa también cambiar la forma en que Colombia se relaciona con el mundo. Nuestros embajadores no pueden limitarse a los cócteles diplomáticos mientras nuestros productores luchan por abrir mercados. Queremos embajadores que salgan a vender el café colombiano, la confección, el turismo y los productos de nuestro país en todo el mundo. También queremos aliviar las cargas que hoy ahogan a miles de comerciantes y pequeños empresarios. Yo me alegro cuando el salario mínimo sube, porque los trabajadores lo necesitan. Pero también veo todos los días a pequeños comerciantes agobiados tratando de sostener sus negocios y mantener el empleo. Por eso queremos bajar impuestos para que las empresas puedan mantener a sus trabajadores y seguir generando oportunidades. Y también queremos sentarnos con los alcaldes de todo el país para revisar una preocupación que escuchamos en todas las regiones: los prediales que tienen hoy agobiadas a tantas familias colombianas. Al mismo tiempo queremos impulsar la industria nacional con medidas concretas, como jornadas sin IVA que permitan dinamizar el comercio colombiano y fortalecer a nuestros productores. Este proyecto político no se trata solamente de economía. Se trata también de demostrarle a Colombia que es posible construir unidad sin renunciar a nuestras diferencias. Yo creo profundamente que la diferencia no es un problema. La diferencia es una riqueza. Pensar distinto no nos convierte en enemigos. Nos obliga a encontrar los puntos que nos unen. Y lo que hoy nos une es el sueño de una Colombia mejor. Por supuesto, esa unidad no significa renunciar a los principios. Yo seguiré defendiendo a los militares y policías de Colombia que han servido a esta patria y que merecen una justicia justa, basada en la presunción de inocencia y en el reconocimiento de su sacrificio. Seguiré defendiendo también a la familia como núcleo fundamental de nuestra sociedad y la libertad de los padres para educar a sus hijos según sus valores, sin imposiciones ideológicas desde el Estado. Porque si hay un principio que guía todo este proyecto es uno solo: la libertad. La libertad de trabajar. La libertad de emprender. La libertad de educar a nuestros hijos. La libertad de pensar distinto. Pero también sabemos que la libertad necesita un Estado que cumpla su deber: proteger a los ciudadanos, garantizar seguridad y proveer los bienes públicos que hacen posible el desarrollo. El país que soñamos es una Colombia sin miedo. Una Colombia donde las familias puedan vivir tranquilas. Donde podamos volver a pescar de noche. Donde el trabajo permita progresar. Una Colombia que se enriquezca, porque la única forma real de superar la pobreza es creando riqueza. Por eso defenderemos la iniciativa privada, el comercio y el emprendimiento. Pero también asumiremos una responsabilidad social clara: cuidar a quienes más lo necesitan. A las madres cabeza de hogar. A los adultos mayores. A los trabajadores informales. Y, sobre todo, abrir oportunidades reales para los jóvenes de Colombia. Este país tiene talento, tiene capacidad y tiene una generación que quiere construir futuro. El liderazgo no consiste en rodearse únicamente de quienes piensan igual. El liderazgo consiste en tender puentes. En invitar a quienes son distintos a caminar juntos hacia una ruta de unidad para Colombia. Eso es lo que representa esta fórmula. Una invitación a construir una Colombia que funcione. Una Colombia con manos limpias. Con inteligencia para resolver problemas. Y con la convicción de que el país puede ser mejor. Porque sí: es posible una Colombia distinta. Y vamos con toda por Colombia.
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Pablo Andrés
Pablo Andrés@TheMrEstrada·
¡Cuánta grandeza! Muchos amigos de centro se paran en un pedestal para decirle a Oviedo que le huya a Paloma. Ella en cambio nos da una lección de democracia (y de centro): los acuerdos se construyen entre diferentes y la diversidad nos enriquece.
Paloma Valencia L@PalomaValenciaL

Ser los primeros en tratar de construir puentes en un país tan polarizado nos cuesta a todos. Esta es una misión mucho más grande que nosotros; para cambiar hay que resistir a ser iguales. Este camino que debemos transitar será nuestro mayor aporte para crear ese país donde quepamos todos. @JDOviedoAr eres fórmula vice presidencial porque ambos participamos en la Consulta y por encima de todo, porque eres un extraordinario ser humano y profesional. En la Consulta logramos unos acuerdos fundamentales para defender la democracia. Sobre aquellos puntos donde no hay acuerdos, te escribo lo siguiente con compromiso patriótico: 1. Todo el respeto a tus ideas, siempre. 2. A todos los colombianos, a todos los grupos poblacionales, como los LGBTIQ+ todo nuestro respeto y afecto. 3. Por encima de mi pensamiento sobre esos temas están los derechos constitucionales, afirmados por los fallos de la Corte Constitucional. Hoy en la Eucaristía hubo una frase que viene perfecta para este momento, que nos tiene que comprometer en una disposición de gobierno con el más amplio sentido humanista: “El hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón.” (1 Samuel 16:7)

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Sebastián Estrada R
Sebastián Estrada R@SebasEstradaR·
La información entregada aquí no corresponde a la realidad y además lleva el discurso a una lucha de clases que no nos sirve para buscar consensos y soluciones Es verdad que PH ganó en Popular, Manrique y Santa Cruz Pero el CD ganó en Doce de Octubre, Castilla, Aranjuez, Robledo, Villa Hermosa, Buenos Aires, San Javier, Altavista, San Cristóbal y en el resto de comunas donde la realidad socioeconómica es diferente a la de El Poblado y Laureles. La votación al senado y cámara demostraron algo, la polarización está más marcada, porque creció la derecha y creció la izquierda, y ese caudal electoral se lo quitó al centro que se quedó sin senadores y representantes antioqueños Este mapa entrega unos colores que no corresponde a la distribución de votos y que merecería tener datos exactos y no interpretaciones intencionadas a generar viralidad, sin profundidad ni contexto.
Miguel Gutiérrez C.✊🏻@miguelgutierce

#ATENCIÓN 🚨| Medellín se partió en dos, y la votación del pasado domingo lo deja ver. El norte de la ciudad le votó al Pacto Histórico, y el sur le votó al uribismo, con excepción de algunas zonas por Fico (centro de la ciudad) La ciudad le está manifestando a Fico que no ha hecho nada por el norte. Que descuidó gran parte del tejido social y que todo se lo está dando a sus amigos. Ese voto fue de rechazo a esta nefasta administración que trabaja para unos pocos. La lucha de clases sí caló en Medellín, y quien lo quiera negar que mire la votación del domingo. (Anexo tabla de simulación con base a los votos del pasado domingo) MORADO: tendencia Pacto histórico AZUL: tendencia Centro Democrático

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No Apto
No Apto@noaptoco·
Cuando la hipocresía “educa” Por: Amalia Uribe El lunes pasado, una de mis mejores amigas fue cruelmente atacada por un grupo de personas. Fue discriminada por su forma de vestirse y por su orientación sexual. Hombres y mujeres cuestionaron su participación en un evento en un colegio por la conmemoración del Día de la Mujer. Ella fue a hablar de su carrera profesional, de cómo había sobrevivido al bullying, de sus logros, de sus pasiones. Sin embargo, algunos la señalaron como si fuera una delincuente. No voy a darles el beneficio de la complacencia con argumentos como: es un tema sensible, son diferentes opiniones. No. La homofobia no es una opinión. Es un delito. El odio no es una opinión. Es una postura ética y moral  violenta y degradante que clasifica a las personas como buenas o malas por asuntos de raza, género, orientación sexual, entre otras. La discriminación no es pensar distinto. Es un delito. Creer que una mujer, por su forma de amar, de pensar y de sentir está creándoles confusión sexual o de identidad a unos niños no demuestra que haya algo de malo en ella. Demuestra lo enferma que está una sociedad en donde genera más escándalo eso que los comentarios agresivos que recibió. Mi amiga tiene una red de apoyo incondicional que la sostiene, un corazón gigante donde no cabe la maldad, y una mente excepcional y brillante que le han permitido sobrevivir en este mundo donde solo lo hetero normativo es aceptado. Pero pienso en ese montón de niñas y de niños que oyeron a sus padres juzgar la homosexualidad y atacar a una mujer porque no cumple con los estereotipos establecidos. Pienso en el miedo y en la inseguridad que sienten si habitan el mundo de manera diferente, si son homosexuales y ya lo saben, pero no lo han dicho, y en cómo será de triste y angustiante para ellos no tener una red de apoyo, un lugar seguro, y ver cómo atacan a quien puede convertirse en un referente de otras formas de ser y de existir. A mi amiga le escribieron en su perfil personal de Instagram, con tono hostil, cuál era la necesidad de “sexualizar a los niños”. Le dijeron que su participación había sido irrespetuosa pues no tenía nada qué ver con el Día de la Mujer. Me pregunto si esas palabras venían de alguien que alguna vez le ha dicho a su hijo que es un galán, que cuántas novias tiene en el colegio o en el jardín, o a su hija que es la más linda de la clase, y que si algún chico la molesta es porque está enamorado de ella. De alguien que aplaude la hipersexualización de niños y niños al imponerles ideas, a una edad temprana, sobre el amor, el deseo y los roles de los hombres y de las mujeres. De algún padre o madre que les instalan a sus hijos, desde muy pequeños, la idea de que sólo hay una forma correcta de vivir, qué carrera deben estudiar, cuáles pasiones son inoficiosas, a cuál religión deben seguir y cómo tienen que ser. La hipocresía es una enfermedad difícil de curar, porque para hacerlo hay que conocerse a uno mismo. Y conocerse exige un trabajo profundo, incómodo y poco recompensado, un trabajo al que casi nadie está dispuesto. Mi amiga, en cambio, tuvo —y tendrá para siempre— la valentía de decirle al mundo quién es, de forma honesta, sin miedo y sin tabúes.
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Sofia Hincapie
Sofia Hincapie@Sofia_Hincapie·
Que Oviedo se haya unido a Paloma es una muestra de que el país puede conversar, negociar, unirse, encontrar puntos en común primero que diferencias y sobre todo: huirle a los extremos. Ojalá Claudia y Fajardo aprendieran un poquito.
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Pablo Andrés
Pablo Andrés@TheMrEstrada·
Paloma y Oviedo anuncian que van juntos... Yo en corto:
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Pablo Andrés
Pablo Andrés@TheMrEstrada·
Poco se dice del valor político de caída que van a tener Fajardo y Claudia López van a tener luego de la primera vuelta. Su muerte política es necesaria para repensar el liderazgo en el centro.
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