
PEDRO SÁNCHEZ, EL CABALLO DE TROYA Steven Levitsky y Daniel Ziblatt en "How Democracies Die" señalan una paradoja central: muchas democracias no caen por un golpe abrupto, sino porque dirigentes elegidos democráticamente erosionan el sistema en nombre de protegerlo. Lo roen desde dentro. Se infiltran en el sistema como caballos de Troya y lo destruyen Y justifican medidas autoritarias como limitar libertades, debilitar tribunales, atacar a la oposición o a la prensa... alegando que son necesarias para defender la democracia, proteger al pueblo, evitar amenazas internas o externas, defenderse de la ultraderecha o...! luchar contra el fascismo!. Aquí tenemos a un señor que está justificando intervenir las redes sociales, un señor cuyos ministros atacan en público a un juez que se ha limitado a cumplir su deber, un señor cuyo gobierno está machacando sin piedad a autónomos y pequeños propietarios, y un señor que lleva ya tres años sin presentar presupuestos porque no le sale de los mismos. Como cualquier otro líder patocrático, el señor utiliza el lenguaje democrático para vaciar la democracia desde dentro. El mecanismo que describen en el libro Levitsky y Ziblatt es gradual: Un líder llega al poder por vías legales. Define a determinados actores como “enemigos”( los fascistas, los fachas con toga, los intolerantes,las terfas, los del odio con h...) y anuncia que va a crear "un muro. Justifica medidas excepcionales contra ellos. Debilita progresivamente los controles institucionales (justicia, medios, elecciones), y todo esto nos lo presenta presenta como necesario para salvar el sistema. Hitler accedió al poder por medios legales. Tras el incendio del Reichstag, argumentó que existía una amenaza grave y que eran necesarias medidas extraordinarias. El resto lo conocemos. Empezó por la ley habilitante de 1933 y acabó como acabó. En Venezuela, Hugo Chávez defendió que sus reformas hacían el sistema más democrático. Luego impulsó cambios constitucionales que ampliaron su poder, reformó la justicia para que fuera un instrumento en sus manos, presiono a medios críticos y persiguió sin piedad a opositores y disidentes a los que les enviaba al Helicoide para torturarlos. Maduro siguió su estela. Y los hermanos Rodríguez siguen con la misma herencia aunque intenten disimularlo por la cuenta que les trae . Se justifica como una lucha contra "los escuálidos" y "los antipatriotas". En Turquía,tras el intento de golpe de 2016, Erdoğan promovió amplias purgas en instituciones clave. Aunque el golpe fue real, muchas medidas posteriores consolidaron un poder más concentrado, justificadas como defensa del Estado. Levinsky y Zeblat destacan dos normas informales esenciales para preservar la democracia La primera es la tolerancia mutua: aceptar al adversario como legítimo. En España ya no ocurre. Se legitima el lanzamiento de micrófonos al horizonte o de piedras al conferenciante. Se llegó a justificar el ataque a un periodista de @elespanolcom que había ido a cubrir una noticia. La segunda, la contención institucional: abstenerse de abusar de las herramientas legales disponibles, no pervertirlas. Nuestro patócrata patrio gobierna a golpe de decretos leyes. El decreto ley debería ser una medida excepcional , pero él lo utiliza para aferrarse al sillón como una lapa. Cuando un líder presenta a sus rivales como una amenaza existencial, se rompe la tolerancia mutua. A partir de ahí, medidas excepcionales pasan a parecer justificables. Los líderes patocráticos modernos no dan golpes de estado ni organizan revoluciones. En la época contemporánea la democracia rara vez muere porque alguien declare abiertamente su intención de destruirla. Más bien se debilita cuando se invoca su defensa como justificación para concentrar poder y limitar derechos. Gracias @elisabeni , por recordarnos cómo los líderes patocráticos empiezan a destruir la democracia el día en que afirman que van a defenderla.






















