Lomas Chapultepec retweetledi

Hablar de “traición a la patria” no es un juego retórico ni un adjetivo para la guerra política. Es el tipo penal más grave del Código Penal Federal, pensado para castigar colaboraciones hostiles con potencias extranjeras, no para disfrazar disputas partidistas ni para perseguir a gobernadores incómodos. Quien manipula ese tipo, dinamita la seguridad jurídica y convierte el derecho penal en arma facciosa.
Si se estira tanto el artículo 123 CPF para intentar encajar ahí a la gobernadora de Chihuahua por cooperar con Estados Unidos en operativos contra el crimen organizado, esa misma interpretación elástica alcanzaría, y con mayor fuerza, a la propia Presidencia de la República por las extradiciones masivas de 92 personas realizadas bajo el actual gobierno federal. Y eso revela el absurdo: una lectura tan expansiva haría “traidor” a medio aparato de seguridad del Estado.
La traición a la patria debe reservarse para casos de colaboración realmente hostil contra la soberanía, no para castigar decisiones de política criminal discutibles o hasta reprochables. Si hoy se criminaliza como “traidor” al que coopera con un Estado extranjero en el marco de tratados y de la Ley de Extradición, mañana cualquier cooperación internacional será sospechosa. Y cuando todo es traición, nada lo es: solo queda un derecho penal al servicio del poder, no de la Constitución.

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