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@erluchi
Señor estoy en completo desacuerdo, con todo lo ke dice. Pero defenderé hasta la muerte, su derecho a decirlo.
Mu al sur Katılım Haziran 2022
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Que vergüenza, fue con un vestido nada apropiado para una recepción oficial, pero que se puede esperar de una ceporra tabernaria?
José Vico 🔻🇵🇸🇿🇦@josevico4
Jajajaja jajajaja jajajaja qué bochorno
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Que esto acabaría pasando, estaba claro.
Ahora, quien defendió su hogar será condenado por intento de homicidio y los "okupas" pasarán a ser asesinos en potencia.
De primero de Goebbels.
👇👇👇👇
Sistema 161@Sistema_161
❗️Dos miembros de una empresa de desokupación han terminado apuñalados, uno hospitalizado de gravedad, tras un intento de desalojo en Hospitalet.
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He dejado a Alfombro @SerranoAlfonso al mando del insultómetro.
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Tra(ns)iciones.
(Sobre la Amnistía de 1977 y cómo se vendieron el PCE y el PSOE)
Un amigo de Salamanca me envía la fotocopia de dos documentos del verano de 1936 que certifican dos asesinatos causados por las fuerzas de Falange Española. Resulta alucinante que esta misma entidad se haya atrevido a acusar en la actualidad a un juez por denunciar estos crímenes. Esto parece ser consecuencia de la Ley de Amnistía de 1977, que sobrevive al cabo de más de 30 años, en abierto contraste con las leyes de impunidad de la República Argentina de 1986 y 1987, que fueron declaradas nulas en 2003 y 2005, lo que permitió juzgar los crímenes de su dictadura. Si, como se nos dice, esta aberración es necesaria porque la ley de 1977 fue una de las bases en que se asienta la Transición, tal vez sea la Transición misma la que necesite ser revisada.
Ocurre, sin embargo, que en cuanto se expresa cualquier duda sobre las excelencias de estos pactos, quienes ayer los firmaron reaccionan hoy con irritación, negándose a discutir su naturaleza y oportunidad. El mes pasado, en Revista de libros, Ignacio Sotelo, un intelectual orgánico del PSOE, se despachaba con cierta ferocidad contra un libro (El mito de la transición, de Ferran Gallego), por atreverse a plantear un análisis crítico de lo sucedido. Lo cual resulta tanto más sorprendente por cuanto acababa aceptando el punto central del planteamiento de Gallego: Que el proceso transcurrió en todo momento dirigido y controlado desde el régimen.
Sotelo nos regala de paso afirmaciones tan estupendas como la de que Franco había estado siempre muy lejos de ser un inmovilista; algo que hubiera sorprendido al propio autor del lo dejo todo atado y bien atado. Le guste o no, la imagen mítica de la Transición que se nos ha estado vendiendo durante más de 30 años no se sostiene hoy. Hemos recuperado, por ejemplo, la realidad de la violencia que se empleó para imponerla. Sophie Baby ha calculado que, de octubre de 1975 a diciembre de 1982, murieron 178 personas como consecuencia de la violencia policial, y Mariano Sánchez Soler, en La transición sangrienta, denuncia que estas víctimas fueron además sistemáticamente silenciadas para preservar la imagen del éxito casi inmaculado de un pacto en las alturas entre caballeros providenciales y clarividentes.
Un silencio que, por otra parte, resultaba conveniente para disimular la mayor de las miserias del trato: el precio de la renuncia a sus principios que los dirigentes de los dos grandes partidos de la izquierda, PCE y PSOE, pagaron para que se les permitiera entrar en el juego parlamentario en las condiciones fijadas por el ex ministro secretario general del movimiento Adolfo Suárez. Y digo los dirigentes, y no los partidos, porque, como señaló Abril Martorell, nuestra Transición la protagonizaron individuos y no partidos. Esto es, que las renuncias se hicieron a espaldas de los militantes.
Cualquiera que se moleste en analizar las diferencias que existen entre lo que PCE y PSOE ofrecían en los programas de la Junta Democrática de 1974, de la Plataforma de Convergencia Democrática de 1975 y de la Platajunta de 1976 que definían un proyecto para una auténtica recuperación de la democracia y no para la revolución y lo que votaron en la Constitución de 1978, habrá de concluir que o en 1976 estaban engañando a sus militantes, o en 1978 los traicionaron. La afirmación de Sotelo de que, salvo aceptar la continuidad del Gobierno posfranquista y de la monarquía, se consiguieron todos los demás puntos no resiste un ejercicio de lectura comparada de estos textos.
No se trata tan sólo de que hicieran concesiones dictadas por la necesidad coyuntural de acelerar el desmontaje del aparato dictatorial. Sino que tanto el PCE como el PSOE dieron un giro a la derecha, renegando de buena parte de cuanto venían predicando, y se han mantenido desde entonces en esta misma línea, que es lo que explica que sigan obligados, 33 años después, a defender medidas como la Ley de Amnistía de 1977.
En una tesis doctoral presentada en diciembre de 2009 en la Universidad de Extremadura, El PCE y el PSOE en (la) transición, que conviene que se publique cuanto antes, Juan Antonio Andrade ha estudiado cómo PCE y PSOE vivieron su propia transición dentro de la Transición, y cómo se procuró reeducar a los militantes para que olvidasen los viejos principios por los que habían luchado y se adaptasen a los nuevos. El proceso fracasó en el PCE, que entró en una rápida crisis, pero tuvo más éxito en el PSOE. Andrade muestra, por ejemplo, que en sus escuelas de verano los socialistas enseñaban en 1976 fundamentos del marxismo, y que en 1977 hablaban de la superación del Estado burgués, pero que en 1981 eliminaron toda referencia doctrinal de sus programas, que se reorientaron con el fin de preparar a sus militantes para la tarea de gestionar el Estado burgués.
Quis custodiet ipsos custodes?. ¿Quién amnistiará a los que siguen empeñados en amnistiar los crímenes del franquismo?
(Texto original de Josep Fontana para Público)

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💥🇹🇷 Víctima de violación mata a su agresor tras su excarcelación por amnistía y desafía al juez: “Él me violó a mí, no al Estado. ¿Quién les dio el derecho de perdonarlo sin consultarme?”.
En Turquía, una mujer que sufrió una brutal violación vio cómo su atacante, condenado a 20 años de prisión, fue liberado apenas 20 meses después por una amnistía estatal.
Indignada, consiguió un arma y lo mató de un disparo en plena calle, y durante el juicio, cuando el juez le preguntó por qué lo había hecho, ella respondió con una frase que ya recorre el mundo: “Él me violó a mí, no al Estado. ¿Quién les dio el derecho de perdonarlo sin consultarme?”.
¿Por qué los gobiernos indultan a delincuentes sin tener en cuenta el sufrimiento de quienes padecieron los crímenes? ¡Esto es algo perverso! ¿Apoyas a esta mujer?

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La acusación pide 21 años de cárcel para el militar acusado del #feminicidio de su esposa delante de sus hijos en Puente de Vallecas, en Madrid, en 2023, un mes después de que ella demandara el divorcio. El juicio comenzará mañana martes. gacetinmadrid.com/2026/05/02/juz…
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