Francisco Navarro retweetledi

En lo que es ciencia: @KastPresidente se equivoca tres veces.
Primero, veamos la arista fiscal.
En Chile la ciencia representa 0.62% del gasto publico (de acuerdo al visualizador de presupuesto de la BCN). Incluso llevándo este gasto a cero, no ayuda a balancear las arcas fiscales.
Si el objetivo es reducir el gasto, apuntar a una partida tan pequeña es absolutamente contraproducente: en el mejor de los casos, el ahorro es marginal.
Segundo, veamos la dimension politica.
A pesar de ser pequeño, el gasto en ciencia tiene un impacto político enorme. Afecta directamente a las universidades, que concentran una población políticamente activa y dispuesta a movilizarse. El incentivo para gobernar, y ocuparse de objetivos importantes, como la seguridad pública, que fue el eje de su campaña, es buscar la estabilidad política. Esto implica no enfadar a un sistema de educación superior donde los recursos son escasos y la población dispuesta a movilizarse es enorme. La estrategia debería ser una de generosidad con ese sector, para asegurar la estabilidad política que se necesita para ocuparse de otros objetivos.
Pero más allá de lo fiscal y lo político, hay un tercer problema más profundo: que es apuntar al objetivo equivocado.
En un mundo complejo como el nuestro, el objetivo no es la reducción de costos a corto plazo, sino la maximización de la opcionalidad a largo plazo.
La evolución no premia a las especies, economías o sociedades que se especializan en las condiciones actuales, sino a las que desarrollan un conjunto diverso de capacidades que les permite seguir adaptándose en un mundo cambiante.
El salto al desarrollo implica lograr una sociedad que genere esa opcionalidad de manera endógena. Una sociedad que pueda resistir un shock como el que podría venir en un mundo donde el cobre deje de ser esencial, o donde las baterías eléctricas ya no requieran litio.
La ciencia, y más aun la formación de gente con curiosidad y vocación científica e innovadora, es parte esencial para generar una sociedad con opciones. No porque todas las opciones deban perseguirse, sino porque nunca sabremos con certeza cuáles necesitaremos en el futuro.
Por eso, ponerse en contra del mundo académico es tres veces una mala idea.
Es una estrategia que no reducirá el gasto, enemistará a un segmento políticamente muy activo, y reducirá la opcionalidad de la economía chilena a largo plazo.
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