Miguel A. Méndez-Rojas@nanoprofe
Peter Fleming escribió un interesante libro: "Dark Academia: How universities die" (Pluto Press, 2021), en donde hace un agudo análisis sobre como las universidades se han transformado en "instituciones zombi", que aunque siguen tradiciones y rituales académicos, están huecas por seguir la lógica del mercado. Explotan un lenguaje de "excelencia", "impacto" y "marca", que enfatiza un ambiente de negocios prácticos en vez de una curiosidad intelectual genuina. Y esto es lamentable. Todos saben que el juego está arreglado, pero se sienten obligados a jugar aun así. En el libro uno no encontrará soluciones, lo que es bueno. No existe una solución general, pero el libro invita a reflexionar en los contextos específicos para identificar áreas de oportunidad. No es una guía de supervivencia académica. Es un diagnóstico de un enfermo terminal.
Diez lecciones que se pueden extraer de "Dark Academia":
1) La universidad es un "zombi institucional". Parece y actúa como una institución de aprendizaje, pero en el fondo está consumida por la administración corporativa, convirtiéndola en un cascarón de si misma.
2) El "profesionalismo tóxico" es la cultura dominante. Las cargas excesivas de trabajo, la competitividad al extremo, y una pasión fingida que enmascara la explotación, crean un ambiente en donde el desgaste laboral es la norma, no la excepción.
3) El valor del académico se reduce a un producto medible. Como académico no vales por lo que enseñas o por tu contribución intelectual, sino por tu habilidad para generar "productos medibles" (publicaciones, proyectos financiados, citas a tus artículos...).
4) "Publicar o morir" es la estructura imperante. El sistema está diseñado para crear un estado de ansiedad permanente y de inseguridad laboral, especialmente para investigadores jóvenes, forzándolos en un ciclo de producción sin fin.
5) La administración es la nueva actividad central. El crecimiento de las universidades es ahora en administradores o puestos administrativos, lo que impone regímenes de auditoría constante y cumplimiento de objetivos, los que estrangulan a la docencia e investigación.
6) El impacto de la agenda es muchas veces una farsa. La presión por demostrar un "impacto social" de la investigación con frecuencia lleva a ejercicios que distorsionan y desestimulan la generación de proyectos originales y de ideas nuevas o disruptivas.
7) La precariedad es una característica, no un fallo. Depender de una gran cantidad de profesores de tiempo parcial o de contrato de tiempo determinado es esencial para el modelo de negocios, asegurando una fuerza laboral desechable con poco poder o seguridad laboral.
8) El cinismo es un mecanismo colectivo para afrontar la realidad. La mayoría de los académicos son cínicos (en privado) sobre las demandas del sistema, pero el cinismo es pasivo. Permite que el juego se mantenga porque todos están aterrados de dejar de jugar.
9) La "marca" es todo. La preocupación principal de la universidad es su marca y su posición en los rankings. La educación y la investigación son solo herramientas de mercadotecnia para atraer clientes (estudiantes) y donativos.
10) Huir es una elección legítima y, con frecuencia, sana. Dejar la academia es una opción. Reconocer que el sistema puede ser disfuncional, más que internalizar la falla como propia, es el primer paso hacia la libertad y una vida profesional más sana.