Sara Wong retweetledi

Estudié en la ULA, Mérida, a inicios de este siglo (suena duro y distante, pero no lo es tanto). Todo giraba en torno a la Universidad. Había dos comedores (que daban almuerzo y cena de lunes a viernes y almuerzo los fines de semana), diversas rutas de transporte gratuito con decenas de autobuses. Servicio médico similar a clinicas pequeñas. Y lo más importante, clases con profesores de primer nivel (Venezolanos, Argentinos, Ingleses, Sudafricanos, Ecuatorianos, etc). Casi todos con estudios internacionales, quienes podían vivir de dar clases y tenían unos beneficios atractivos.
Urge que las universidades vuelvan a tener un presupuesto real.
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