Jon González@Jongonzlz
El problema de la vivienda en España no son los jubilados, no son los inmigrantes y no, tampoco es lo que llamas "rentismo". Incluso en un escenario extremo en el que se reasignara la propiedad de todas las viviendas en alquiler a sus actuales inquilinos, la situación estructural no cambiaría: los 2,2 millones de jóvenes entre 25 y 35 años no emancipados todavía tendrían que seguir viviendo con sus padres, los 500.000 inmigrantes que llegan a España cada año no tendrían nuevas viviendas donde establecerse, y los que se ven obligados a compartir vivienda con extraños estarían en la misma situación.
El verdadero desequilibrio está en la incapacidad de la oferta para crecer al mismo ritmo que la demanda. Es, en esencia, un problema de escasez. Y no, el diagnóstico no es ideológico, sino económico.
Las soluciones, también las que parten desde una perspectiva progresista, implican orientar las políticas públicas a ampliar la oferta de forma sostenida y accesible. Esto requiere, en primer lugar, agilizar los procesos urbanísticos y aumentar la disponibilidad de suelo finalista, reduciendo cuellos de botella administrativos que encarecen y retrasan la construcción.
En segundo lugar, implicaría impulsar de manera decidida un parque de vivienda pública y asequible en alquiler, gestionado con criterios de eficiencia y estabilidad a largo plazo, que actúe como complemento (no sustituto) de la oferta privada.
Sí, también es necesaria la colaboración público-privada si se articula con seguridad jurídica y reglas claras, alineando incentivos para movilizar inversión hacia vivienda asequible. ¿Hay viviendas vacías? Busquémoslas bien, cataloguémoslas, contactemos con sus propietarios y ofrezcamos palo-zanahoria para disponibilizar aquellas que puedan cubrir las necesidades de la demanda.
También desde la perspectiva progresista, cualquier intervención sobre precios o condiciones del alquiler debería diseñarse de forma que no desincentive la entrada de nueva oferta ni deteriore el stock existente, evitando efectos contraproducentes sobre la disponibilidad de vivienda.
Sobre el resto del hilo, por muy largo que sea, nada va a ocultar la falta de rigor metodológico que se le debería exigir a dos informes que van firmados por el CSIC y su comunicación sesgada, y que no nos acercan (más bien nos alejan) a lo único que importa, que es buscar soluciones reales al problema de asequibilidad de la vivienda en España.
A mí los arrendadores me dan igual, no soy defensor ni 'gurú' de ninguno: los habrá más o menos egoístas, los habrá que se aprovechen y los habrá que alcancen acuerdos razonables con sus inquilinos. La política pública no debe centrarse en juzgar comportamientos individuales, sino en diseñar incentivos adecuados. Y a mí lo que me importa, sobre todo, son los jóvenes que no pueden emanciparse, los que retrasan decisiones vitales por falta de acceso a la vivienda o los que se ven obligados a compartir en condiciones lamentables.