Franco Condes@francocondes
El amor real no siempre llega bonito. A veces entra destrozando todo lo que creías seguro: la confianza, los planes, las noches sin llorar. Te quedas ahí, mirando el techo a las 3 a.m., preguntándote por qué diste tanto a quien solo tomó. Pero en ese dolor hay una verdad que pocos aceptan: cada lágrima te está quitando la venda de los ojos. Te está enseñando a no rogar, a no ignorar banderas rojas, a no conformarte con migajas disfrazadas de amor. Hoy duele como el demonio, mañana dolerá menos. Y un día vas a mirar atrás y agradecer que te rompieran, porque te reconstruiste más fuerte, más sabio y menos dispuesto a entregar tu paz. Tú mereces un amor que no te deje en pedazos. Sigue sanando.