Lissette Larin
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Tener un 36% de personas presas inocentes, es un crímen contra la humanidad, se trata de campos de concentración de población civil, gente apresada porque tiene un tatuaje o es jóven, así no se disminuye una tasa de homicidios porque estás matando en vida a miles de jóvenes presos inocentes y a sus familias, se parece a las ejecuciones oficiales en Colombia para matar jóvenes para hacerlos pasar por guerrilleros dados de baja, cuando eran jóvenes inocentes incluso con problemas mentales recogidos en los barrios populares de las grandes ciudades. Eso se llama terrorismo y sirve para conseguir apoyo popular ignorante, y después siguen los ciclos de venganza y más muertes. La tasa de homicidios se baja, y lo estamos logrando en semana santa en Colombia, pacificando, construyendo paz en ciudades y en el mundo rural.


@el_pais Repito: se necesita ser sobradamente tonto para creer que todos los pandilleros debían estar en un registro previo. Ustedes sigan vendiendo sus falacias, que para eso cobran, pero aquí en El Salvador sabemos lo que vivimos y lo que queremos.


¿Recuerdan el 27 de abril de 1994? Tal vez ustedes no, pero nosotros sí. El Salvador acababa de salir de una sangrienta guerra civil que dejó 85,000 muertos. Luego, siguiendo sus recomendaciones, ese día se aprobó la Ley del Menor Infractor, bajo los mismos argumentos del escrito que ahora anexan. Tres años después, Bill Clinton deportó a los salvadoreños que habían formado pandillas en los Estados Unidos. Llegaron a El Salvador y se encontraron con una ley que prácticamente daba impunidad para cometer delitos a los menores de 18 años. Y, por supuesto, los pandilleros recién llegados empezaron a reclutar casi exclusivamente a menores de edad, todos capaces de cometer crímenes atroces con el único riesgo de TAL VEZ enfrentar una PENA MÍNIMA en un centro light, donde incluso llegaban a matar y violar a otros menores que solo habían cometido delitos menores y que sí hubieran podido ser reformados. El resto de la historia ya todos la conocen: esas pandillas se convirtieron en los grupos criminales más sangrientos del mundo, mantuvieron prisionero al 80% de nuestro país, constituyeron un gobierno paralelo y dejaron un cuarto de millón de muertos y desaparecidos, además de 2 millones de desplazados, solamente en El Salvador, país al que convirtieron en “la capital mundial de los homicidios”. Así que no, muchas gracias. Llévense sus experimentos sociales a otros países que no hayan sufrido lo que nosotros hemos sufrido; tal vez ellos les crean (ojalá que no). Nosotros no vamos a volver al pasado.










