

Atacar una sede política no es manifestación social: es violencia. Rechazo los ataques y la vandalización de la sede de la candidata Paloma Valencia y otros establecimientos en Bogotá durante una marcha hoy. Actos violentos como estos son reprochables y son una afrenta a la democracia misma. No nos podemos equivocar: la violencia política escala rápido y nos tenemos que alejar de discursos que la romanticen o justifiquen.






















