Richard Casanova
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Richard Casanova
@richcasanova
#Parlamento / #UNIÓNyCAMBIO/ #Arquitecto Ciencias Políticas #USB /VicePresidente de ANR #CIV / Fund Construyen País/ #Salsa #Poesía #Caficultor


¿Palabra sin verdad? ¿Lenguaje sin historia? ¿Acuerdos sin representación? Cuando el discurso se divorcia de la realidad, de la memoria y de quienes deberían estar encarnados en él, deja de ser un puente y se convierte en una simulación. En el mejor de los casos, es banalización: ruido que aparenta sentido sin tenerlo. En el peor, es complacencia: un lenguaje dócil y cínico que legitima lo que debería ser cuestionado y termina sirviendo más al poder que a la libertad.























En Cumaná, Araya y Marigüitar, nos llegan denuncias de un número grande de familias que tienen más de 23 días sin agua. Y no es un problema menor ni reciente: es una crisis que se ha agravado ante la falta de respuestas claras y soluciones efectivas. Anunciaron la activación de la subestación Manzanares, una infraestructura que llevaba años construida y que supuestamente permitiría abastecer con más de mil litros por segundo a la ciudad de Cumaná. ¿Qué pasó con esto? La gobernación informó sobre un supuesto cronograma de distribución ¡Tampoco pasa! Los ciudadanos en la incertidumbre: no saben si el agua llegará el martes, el miércoles o dentro de varios días. Desplegar 64 cisternas para una ciudad que tiene miles de habitantes no es suficiente ni es una solución permanente para cubrir la necesidad real. Esta realidad no es solo de Sucre o Nueva Esparta. Es el reflejo de una deuda enorme en materia de servicios públicos con TODO el país. Los venezolanos necesitan ver soluciones. Los cambios tienen que venir acompañados de respuestas concretas, planificación y resultados visibles. mundour.com/2026/03/19/suc…

Apagones en al menos 7 estados y miles de comunidades sin agua ratifican que la crisis de los servicios públicos sigue empeorando y hay que atenderla. Sin demagogia, sin politiquería. No más abandono, improvisación y falta de inversión. La gente resuelve como puede, paga, se adapta, pero sigue sin luz, sin agua y sin respuestas. Así no hay calidad de vida posible. Nadie está pidiendo lujos. Se pide lo básico: servicios públicos que funcionen y soluciones reales. Venezuela tiene con qué. Falta que las prioridades estén en la gente y se demuestre voluntad política








