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El abuso sexual infantil en la Iglesia por parte de sacerdotes, religiosos, o laicos, es un delito, una aberración y un pecado sacrílego gravísimo.
Se deben establecer políticas y mecanismos de prevención, denuncia, apoyo a las víctimas y colaboración con las autoridades para que se ejerza la justicia de manera implacable.
@Pontifex_es ha promovido la cultura de cero abusos.
Atacar a la Iglesia no es la solución. Atacar a nosotros, los ministros, no es la solución, ya que muchos hemos exigido desde dentro: transparencia, justicia, y reparación.
El abuso es un tema delicado en el que deberíamos trabajar juntos: Iglesia y sociedad, porque trasciende los ambientes eclesiales, se da en las familias, escuelas, clubes deportivos, etc.
Sé que tan sólo mencionarlo desata en algunos la ira contra nosotros los sacerdotes. Por la vergüenza que nos causan los hechos, algunos aguantamos en silencio recibir insultos y reclamos; aún quienes no hemos colaborado con esos delitos.
Ofrezco mi mayor respeto a los sobrevivientes: sean fuertes y valientes para seguir denunciando, espero que no les dejemos sólos y actuemos dignamente para responderles y apoyarles.
No olvidamos sus nombres.
Sepan que muchos de nosotros estamos con ustedes y quisiéramos que el delito y el encubrimiento cómplice fuesen erradicados.
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