francisco faus
3.2K posts








x.com/ross64x/status… Otro negocio de Roberto de las cabras para los madrileños. Hay que reconocer que para esto que voy a contar se necesita una dosis extraordinaria de mala leche y una alarmante ausencia de vergüenza. La Comunidad de Madrid ha decidido suprimir las pruebas de diagnóstico genético del laboratorio central cuya gestión adjudicó, casualmente el pasado mes de abril, al omnipresente grupo Quirónsalud. Que hayan elegido precisamente estas pruebas no es, ni mucho menos, un capricho. Hablamos, con diferencia, de los análisis más caros de todo el catálogo que procesa el centro de San Sebastián de los Reyes, donde se venían realizando religiosamente desde 2010. Lo más jodido del asunto es que esta retirada ya venía camuflada en los pliegos desde el principio; aquí nadie puede fingir sorpresa. Así, con el contrato recién firmado y la tinta aún fresca, Quirón se quita de encima de un plumazo la parte más costosa de la cartera de servicios. Un detalle sin importancia que afecta a un área de 1,4 millones de madrileños, quienes ahora verán cómo el muerto —y el gasto— se traslada directamente a los hospitales públicos. A pesar de haberse quitado de encima el engorro de la genética, Quirón cobrará sustancialmente más que Ribera Salud, la empresa que gestionaba el servicio anteriormente. Mientras Ribera ingresaba 19 millones de euros al año, Quirón se embolsará 24 millones. ¿Quién cojones ha capitaneado esta brillante negociación? Las pruebas genéticas, esenciales para detectar enfermedades raras o predecir el riesgo de cáncer, oscilan entre los 500 y los 3.000 euros, frente a los 120 euros que cuesta una analítica rutinaria de sangre y orina. Queda claro el "ajuste": el Gobierno de Ayuso ha nacionalizado los costes más prohibitivos para que los asuma la maltrecha sanidad pública, una maniobra que, por supuesto, solo se traducirá en un servicio más deficiente para los ciudadanos. Hay que tener un huevos muy gordos para firmar semejante acuerdo. Para redondear la jugada, Quirón pretende iniciar su andadura sin heredar los derechos de antigüedad de los 249 empleados de la plantilla actual. En un giro irónico, Ribera Salud defiende la misma postura que el comité de empresa —exigiendo que Quirón subrogue los contratos—, aunque por un motivo bastante menos altruista: si no lo hace, la firma valenciana tendrá que afrontar una factura millonaria en finiquitos. No hace falta ser adivino para saber que Ribera tiene la batalla perdida; hace tiempo que Ayuso disfruta poniéndole la zancadilla a Rivera. Mientras tanto, Quirón exige contratos con condiciones notablemente precarizadas: jornadas que se extienden de lunes a domingo (en lugar de lunes a viernes) y la absoluta libertad de trasladar a cualquier trabajador a otro centro de la región sin dar mayores explicaciones. Es verdaderamente impresionante: una demostración mas de que les importan una mierda los madrileños, les importan una mierda las instituciones públicas y les importan tres mierdas los trabajadores que las sostienen, que por cierto son madrileños. Veras cuando entren en el gobierno central, por eso tienen tanta prisa.












