Viridiana Sáenz retweetledi

Las jugadoras de Irán no querían ser heroínas. Solo querían jugar fútbol.
Aun así, terminaron enfrentando algo más duro que cualquier rival: el miedo a volver a casa.
Siete se quedaron en Australia y pidieron asilo.
El resto regresó a Irán por una sola razón: proteger a sus familias de represalias.
Callaron el himno, pidieron ayuda en silencio y el mundo por fin las vio.
No buscaban fama. Buscaban libertad.
Y su valentía pesa más que cualquier trofeo.
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