Sultán@elsultanbitcoin
Venezuela acaba de prohibir la minería de criptomonedas en todo el país, citando que la demanda eléctrica nacional alcanzó 15.579 MW, el pico más alto en nueve años.
Antes de opinar sobre si la medida es correcta o no, hay una distinción técnica fundamental que nadie está haciendo.
Primero, los hechos sin interpretación.
La Vicepresidencia Sectorial de Obras Públicas y Servicios confirmó que el 7 de mayo el SEN alcanzó 15.579 MW de demanda. Eso es casi el récord histórico nacional de 17 GW y está muy por encima de los aproximadamente 14.933 MW que el sistema puede despachar en condiciones normales.
El gobierno activó un plan de supervisión para identificar y desconectar granjas de minería conectadas a la red, declaró prohibición absoluta de la minería digital y anunció el Plan de Recuperación y Transformación del SEN (PRTSEN). El ministro de Comunicación Miguel Ángel Pérez Pirela señaló la criptominería como uno de los factores que presionan la red.
¿Tiene sentido técnico esa prohibición en ese contexto específico? Sí
Cuando alguien mina Bitcoin conectado a la red doméstica o industrial del SEN, en baja o media tensión, está consumiendo de la misma capacidad que los hogares, los hospitales y las fábricas. Si el sistema tiene 14.933 MW reales despachables y la demanda toca 15.579 MW, no hay margen.
Cualquier megavatio adicional de minería informal sobre la red nacional es un megavatio que literalmente le quita capacidad a alguien más. El gobierno tiene razón técnica en esa medida específica.
Por ello, no doy a entender que el individuo no debería de tener la posibilidad de perseguir la minería digital, pero teniendo presente el problema estructural que tiene la infraestructura eléctrica venezolana, se hace difícil justificarlo.
Pero hay algo importante que el comunicado oficial no distingue, y esa distinción cambia completamente la conversación sobre el futuro.
No toda la minería de Bitcoin es la misma. Hay dos tipos de minería que no se parecen en nada técnicamente, aunque ambas usen el mismo hardware.
Tipo 1: Minería sobre la red nacional del SEN, en baja o media tensión.
Esto es lo que el gobierno acaba de prohibir. Un Antminer enchufado en una casa, un galpón conectado a la red industrial de Caracas, una granja operando en Valencia sobre la misma línea que alimenta al vecindario.
Esta minería SÍ COMPITE directamente con la demanda residencial e industrial porque consume del mismo pool de capacidad que el sistema no tiene para repartir. Con 15.579 MW de demanda y solo 14.933 MW despachables, cada granja conectada a la red empeora los apagones de todos.
La prohibición de esta minería es técnicamente coherente con el problema atraviesa el SEN hoy.
Tipo 2: Minería co-localizada de escala industrial usando generación eléctrica varada, desconectada de la red de transmisión.
Esto es lo que no está ocurriendo en Venezuela y lo que la prohibición no aborda en absoluto. Los 7.500 MW de energía hidroeléctrica atrapada en el Bajo Caroní que no pueden viajar al norte por la línea de 765 kV. No están disponibles para el SEN nacional. No forman parte del pool de 14.933 MW despachables.
Si alguien instalara centros de minado co-localizados en los terrenos alrededor de Guri, conectados directamente a las subestaciones del Bajo Caroní mediante líneas industriales locales de alta tensión sin pasar por la red troncal nacional, ese consumo no quitaría ni un solo megavatio a ningún hogar venezolano. Consumiría energía que hoy literalmente se bota al embalse porque no tiene a dónde ir.
7.500 MW a un costo de $20/MWh equivale a unos $100 millones de dólares mensuales. CORPOELEC podría venderle esta electricidad varada a mineros de escala industrial, y así generar unos MIL MILLONES DE DÓLARES adicionales para reacondicionar el SEN.
La misma lógica aplica al gas quemado.
Venezuela quema gas equivalente a unos 344.000 barriles de petróleo por día en el Orinoco, Monagas y Anzoátegui. Ese gas hoy produce dióxido de carbono y calor sin generar un solo bolívar de ingresos. Si se instalaran turbinas modulares sobre ese gas para generar electricidad y alimentar centros de minado en sitio, esa energía tampoco formaría parte del pool del SEN. No competiría con la demanda nacional. No causaría un solo apagón adicional. Existiría fuera del sistema que hoy está al límite.
¿Por qué entonces el gobierno prohíbe toda la minería en lugar de distinguir?
La respuesta honesta es que la minería co-localizada con energía varada no existe en Venezuela todavía. Lo que existe son granjas conectadas a la red en baja y media tensión, muchas operadas informalmente, sin contratos, sin supervisión técnica, y consumiendo del pool que no alcanza. El gobierno está respondiendo a lo que existe, no a lo que podría existir.
Y hay un segundo factor: el pico de 15.579 MW es en sí mismo una buena noticia económica. Significa que la economía venezolana está creciendo, que hay más hogares con electrodomésticos, más industrias produciendo. Pero ese crecimiento está chocando contra la capacidad instalada que no ha crecido con él. Si la demanda sigue aumentando y el parque termoeléctrico sigue al 82% de indisponibilidad, los apagones empeorarán independientemente de lo que pase con la minería.
La solución al problema eléctrico de Venezuela no es prohibir la minería en la red. Es rehabilitar el parque termoeléctrico para que la capacidad despachable crezca con la demanda. Y paradójicamente, los dólares que generaría la minería industrial co-localizada en Guri o sobre el gas ventado del Orinoco podrían financiar exactamente esa rehabilitación.
El resumen técnico que ningún comunicado oficial está haciendo:
Minería en baja tensión sobre el SEN → compite con la demanda → el gobierno tiene razón en querer disminuírla.
Minería co-localizada con los 7.500 MW varados en el Bajo Caroní → no toca el SEN → no causa apagones → genera dólares con energía que hoy se pierde → no es la minería que la prohibición está atacando.
Minería sobre gas ventado del Orinoco → misma lógica → no compite con nadie → monetiza un pasivo ambiental.
La prohibición de hoy no cierra la puerta a la propuesta de fondo. La confirma.
Confirma que el SEN no tiene capacidad de reserva y que cualquier solución que consuma de la red nacional empeora el problema. Y confirma exactamente por qué la propuesta correcta es co-localizar la minería donde la energía existe pero no puede ser transportada.
La minería de Bitcoin volverá a Venezuela gracias al potencial del Bajo Caroní y todo el gas que quemamos.
FIN. 🇻🇪⚡₿