Gabriela Castilla retweetledi

La Corte abrió la puerta a que la UIF congele tus cuentas sin orden judicial previa, diciendo que es solo una “medida cautelar administrativa” para cuidar al sistema financiero, no un castigo penal. Con seis votos contra tres, abandonaron el criterio anterior y ahora basta con “indicios” de lavado o terrorismo para ponerte en la lista de bloqueados mientras tú demuestras después que eres inocente, si es que puedes sin tocar un peso de tu propio dinero. En términos ciudadanos, es el acto clásico de poder que se disfraza de técnica: primero te inmovilizan la vida económica y luego, con mucha calma, te ofrecen el privilegio de defenderte.
En “La ley de Herodes”, al presidente municipal le entregan la Constitución y una pistola como “la ley y el orden”, para que aprenda que la única regla es “o te chingas o te jodes”, y termina usando la Constitución como utilería que se dobla, se arranca y se reescribe al gusto del poderoso. Lo de ayer en la Corte es la versión fina y de traje oscuro de esa misma escena: no hace falta arrancar hojas del texto, basta reinterpretarlas hasta que decir “medida cautelar” suene más elegante que admitir “te podemos congelar las cuentas sin juez, y ya luego vemos si la Constitución todavía te sirve para algo”.
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