
No había noticia. Las restricciones por motivos de seguridad en Jerusalén estaban anunciadas e iban destinadas a todo el mundo por igual. El cardenal Pizzaballa, el de los pañuelos palestinos, lo sabía y aún así intentó forzar la situación. Pero claro, cuando le preguntaron no pudo mentir y dio marcha atrás reconociendo que fue él el que intentó saltarse las restricciones cuando podría haberlo gestionado todo sin montar un numerito en beneficio personal. Luego, los pedrosanchez del mundo, que odian a cristianos y judíos por igual, aprovecharon para montar su show antisemita con los bulos habituales En palabras del propio Pizzaballa: “Es cierto que la policía había dicho que las órdenes del mando interno impedían cualquier tipo de reunión en lugares sin refugio, pero no habíamos solicitado nada público, solo una breve y pequeña ceremonia privada para preservar la idea de la celebración en el Santo Sepulcro. No hubo enfrentamientos; todo se desarrolló de manera muy cortés”.






















