Tom Mullett
10.2K posts

Tom Mullett
@TomMullett
Shaftesbury Metropolitan Elite.





He leído a Sony Thāng, en estas redes y sus tesis son compañeras de varias tesis que hemos expuesto al mundo desde Colombia, y tiene otra mirada sobre el debate mundial de las drogas en el mundo Al ser Colombia el primer productor mundial de cocaína, sustancia prohibida por normas que no tienen mucho fundamento científico, el país ha vivido huracanes de violencia y dinero fácil, y la economía ilícita ha logrado socavar todas sus instituciones e, incluso, la cultura misma de la sociedad colombiana que alcanzó a soñar con la revolución vietnamita, pero que no se pudo hacer porque apareció el mercado de la cocaína Guerrillas comunistas se volvieron narcotraficantes y el facismo tuvo una sangrienta entrada, está vez cubierto con la cocaína prohibida, porque el dinero que podía impulsar los votos de los humildes sin conciencia, poníahasta presidentes, y así se empoderó al genocidio y la codicia, en vez de construir una democracia, y se impuso a verdaderos genocidas en el poder. De una manera, diría dialéctica, lo que era insurgencia, se convirtió en ejército privado del narco, algo así, estudié en Birmania. Por alguna razón que desconozco, muchos procesos humanos del sudeste asiático se parecen a los colombianos. De Indonesia trajeron la idea del genocidio político, y, en pequeño, comparado con lo que sucedió en Indonesia, acabaron asesinando a los militantes de la pequeña izquierda colombiana. Era un experimento de la CIA que dejó a muchos niños huérfanos, porque mataban a sus papás y mamás, sindicalistas o a simples trabajadores de base tiroteados en las calles por miles, solo porque una amalgama de cocaína, dinero fácil, facismo y masacres genocidas, se articularon hasta con el estado. La mafia se convirtió, como decía Althusser, en un aparato ideológico del estado, controlando universidades, y en aparato paramilitar para controlar la sociedad desde la mirada facista que no es más que la gobernanza paramilitar de facto. Colombia es un país democrático en apariencia, con una de las constituciones más avanzadas del mundo, pero queda en letra muerta, ante la realidad del poder mismo, el poder que mata para extraer la última gota del trabajo de los colombianos. Trump me permite poner en la agenda mundial de la política antidrogas, otra mirada. Es la misma mirada de Sony; la cocaína solo es una excusa para mantener el presupuesto de una abultada burocracia federal y les permite el control militar de los ejércitos latinoamericanos y otras dependencias. Es una política de control sobre Latinoamérica y sus recursos. La política antidrogas de los EEUU, llamada la guerra contra las drogas, es una estrategía fracasada. Ha dejado un millón de muertos en América Latina y solo es una excusa para controlar a Latinoamérica. Por eso, en el Caribe caen misiles como en Gaza sobre lanchas de personas, que sean activas en el narco o no, tienen el derecho de vivir. Si el estratega de Trump, para conseguir barato el petróleo de Venezuela, juntando la mal llamada guerra contra las drogas, a la búsqueda real del petróleo, es un doble fracaso. Fracasa la "guerra contra las drogas" porque nunca debió ser del dominio de policías y militares, sino de la salud pública, y fracasa el petróleo porque si seguimos por su senda codiciosa, se acaba la vida.



















