Este es el estado de los niños en Gaza, la miseria se une con mala salubridad, con las aguas fecales y los residuos inundando las calles, los niños vagan descalzos sin rumbo entre enfermedades y hambruna.
A esto le llaman "paz", la paz de ser exterminado mientras el mundo calla.
Imágenes exclusivas del matagatos durante el examen psicofísico en el que lo descartaron en el ejército por no ser apto, no le quedó más que quedarse con el premio de consolación del “saludito militar” con los bobitos que lo siguen 🤣🤣🤣
X haz tu magia, ayúdanos a identificar a este sujeto del municipio de El Retiro-Antioquia, para ponerle su denuncia penal por lesiones personales, amenazas, agresión y vulneración al ejercicio de la participación política ¡y que le caiga encima todo el peso de ley! No pasarán
Un llamado a:
@MinTransporteCo@maferojas@MintrabajoCol@AntonioSanguino la empresa Jerónimo Martíns en sus CEDI abusa de conductores y pequeños propietarios con largos tiempos de espera y sobrecostos como se denuncia en el vídeo, se solicita supervisión y vigilancia.
La basura se saca a la hora y en el lugar que toca.
No se deja en el andén en cualquier momento del día. Las bolsas que permanecen por mucho tiempo allí terminan abiertas y regadas por toda la calle.
Desde @Bogota nos comprometemos a vigilar a los operadores de basuras para garantizar un buen servicio.
Pero Bogotá también necesita que sus ciudadanos pongan de su parte: que conozcan los horarios y frecuencias de recolección de sus barrios y no dejen la basura botada en cualquier lado.
El orden y la limpieza son compromiso de todos.
¿QUÉ TE PARECIÓ ESTE EMPLEADO?
🥹🐶⛽“Manteca”, un perro que visita todos los días una estación de servicio, se volvió viral por su particular forma de “ayudar” a los trabajadores.
😂 En el video se lo ve agarrando un secador de piso con la boca e intentando arrastrarlo como si estuviera limpiando junto a los empleados.
Este video es histórico:
-Luis Díaz cantando champeta.
-Mane Díaz parece un pelaito.
-Laimer con cara de no saber nada pero bailando.
-Olise está contento y Tah intentado cantar la canción.
Lucho está haciendo mucha patria en Alemania 😭.
EL SIMIO NO ERA NEGRO, ERA NARANJO
Hay personas que creen que la civilización consiste en usar cubiertos correctos, saber pronunciar “sommelier” y tener una tarjeta corporativa con un cargo rimbombante bajo el nombre. Creen que la educación es usar corbata y que la sofisticación moral se obtiene acumulando millas LATAM y reuniones por Zoom.
Hasta que un día aparece un teléfono grabando.
Y entonces el barniz se derrite.
Eso fue precisamente lo interesante y profundamente revelador del episodio protagonizado por —Germán Naranjo Maldini—, ejecutivo chileno de una pesquera, que decidió convertir un conflicto circunstancial con un tripulante brasileño, en una exhibición pública de racismo de cloaca, homofobia de cantina y vulgaridad tribal. El repertorio incluyó insultos raciales explícitos, referencias al color de piel y, como toque final de una ópera moralmente miserable, imitaciones simiescas con onomatopeyas vocales dirigidas a un trabajador afrodescendiente.
Todo esto, en pleno siglo XXI
Lo fascinante del caso no es únicamente la ordinariez del episodio. Vulgaridad existe en todas partes. Lo verdaderamente interesante es la velocidad con que un hombre aparentemente integrado al mundo profesional descendió desde la estética del ejecutivo corporativo hacia la emocionalidad de un energúmeno prehistórico.
Porque ese es el punto incómodo de esta historia: el problema no es la falta de educación formal. El problema es exactamente lo contrario. El sujeto no proviene de la marginalidad cultural, sino del universo empresarial, de las reuniones estratégicas, de los PowerPoint con palabras como “Networking”, “Engagement” y “Benchmarking”.
Y sin embargo, bastó una situación adversa para que emergiera algo mucho más antiguo y primitivo.
Hay quienes intentaron explicar el episodio apelando al alcohol o a psicotrópicos. Una explicación tranquilizadora, casi terapéutica. Como si el racismo fuese una especie de alergia química pasajera y no una convicción degradante alojada en algún rincón profundo de la estructura mental.
Pero el alcohol no redacta pensamientos nuevos. El alcohol desinhibe. Abre compuertas. Reduce filtros. No inventa repertorios morales; simplemente deja al descubierto los existentes.
Nadie improvisa una secuencia coherente de insultos raciales en segundos si esas asociaciones no viven previamente dentro de él.
Y aquí aparece una verdad desagradable para ciertas élites latinoamericanas: hay personas que jamás dejaron realmente atrás la lógica colonial. Sólo aprendieron a maquillarla con LinkedIn, inglés funcional y camisas a medida.
El incidente además destruye otro mito bastante chileno: la idea de que el éxito económico equivale automáticamente a refinamiento humano. No. Existen individuos altamente competentes para vender pescado, administrar planillas Excel o dirigir equipos comerciales y que, simultáneamente, poseen una pobreza espiritual francamente devastadora.
La historia universal está llena de profesionales exitosos con una estructura ética miserable.
Pero quizá el detalle más brutal de este caso fue la absoluta incapacidad de comprender el tiempo histórico en que vivimos. En 2026, creer que uno puede desatar una descarga de racismo explícito en un espacio público sin consecuencias es una mezcla extraordinaria de arrogancia y estupidez estratégica.
Hoy las redes sociales funcionan como una plaza pública romana con almacenamiento infinito. Todo queda. Todo circula. Todo escala.
En apenas horas, el ejecutivo dejó de ser una persona relativamente anónima para transformarse en símbolo nacional de una forma particularmente vulgar de decadencia moral.
En su intento de degradar a otro ser humano tratándolo como un simio, terminó ofreciendo al país una demostración involuntaria de quién era realmente el espécimen primitivo que había perdido el control de sus impulsos más básicos.
El problema nunca fue el color de piel del tripulante brasileño. Al final el simio no era negro, era naranjo.
@MisColumnas
Desde el 11 de enero de 2023 en Brasil esta conducta se sanciona con penas de 2 a 5 años de cárcel.
"Artículo 2-A. Insultar a alguien, ofendiendo su dignidad o decoro, por motivos de raza, color, etnia u origen nacional."
Pena: prisión de 2 (dos) a 5 (cinco) años y multa.
Germán Naranjo Maldini, Gerente comercial de la pesquera Landes Seafood fue detenido en Brasil por protagonizar un repudiable y vergonzoso acto de racismo y homofobia en un vuelo de LATAM.
La pena que arriesga en Brasil va desde los 2 hasta los 5 años de prisión, además de multas económicas.
🇨🇴🇮🇱 La delegación de Colombia abandonó la sala durante el discurso de Netanyahu en la ONU, marchándose mientras coreaban “Free Palestine”.
La imagen de la silla vacía resultó más elocuente que cualquier intervención. Un gesto de protesta clara y digna que refleja el rechazo internacional creciente a las políticas israelíes en Gaza.
Escena simbólica que no necesita palabras adicionales.
Un policía en Brasil entra a un bar y le da su merecido a un tipo que golpeando a su madre y le dice. Si volvés a la casa a pegarle, esto es lo que te va a suceder. ¡Bien hecho!.