David Ayala Gaitán
54.9K posts

David Ayala Gaitán
@hlfx
Suffering Blue and white @mapleleafs #LeafsForever, con @Cobreloa_SADP en el corazón, Redditor, Snob de las 🍟.❤️ video games, future cybersec analyst?
Rancagua - Chuqui // Chile Katılım Nisan 2007
2.3K Takip Edilen1.1K Takipçiler
David Ayala Gaitán retweetledi

Mi idola de aquí a la eternidad #juanitaparra @LosJaivas_Chile, excelente El show en Rancagua, emoción a flor de piel

Español

@hazeykthx Main and only, necro, I don't play with seasonal characters, forever with my eternal hahaha
English

@hlfx @hazeykthx Maybe. I’m from your future don’t buy the pass it’s a trap. lol 😂
English

@Chalky011 @hazeykthx Are you me? 🤣, I hate those timers too, also hate infernal hordes
English

@hazeykthx I don’t mind pits cause it’s 15 minutes fro the start activation no running around to get more time. No penalties for activating a better key etc. game is in a good place but the drops for a casual to me are terrible I like to kill demons if I want grind I play Poe 2.
English
David Ayala Gaitán retweetledi

An inspiration to us all. Rip and tear, until it is done.
Congratulations to @idSoftware for the 10 year anniversary of @DOOM (2016)!

English
David Ayala Gaitán retweetledi

Quiero homenajear, un día más al ministro @louisdegrange por su logro de arruinar una de las mejores redes de transporte público de Latinoamérica. No funciona siquiera la aplicación de red. Para hacer esto en dos meses se nota que hay mucho trabajo.
Mi reconocimiento para usted
Español

@DannyUlloa Gente qlia que voto por kast, 0 empatia con esos pelotudos
Português
David Ayala Gaitán retweetledi

EL BUFÓN CON CAPA PRUSIANA
Un diputado diminuto para una política pequeña.
Javier Olivares, parece convencido de que hacer política consiste en ser cosplayer. Literalmente. Porque aparecer en el Congreso Nacional con una capa prusiana y lentes oscuros emulando al dictador no es un acto de rebeldía, ni de irreverencia, ni de valentía. Es algo mucho más pequeño, mucho más idiota: la desesperación de un hombre que necesita llamar la atención aunque sea revolcándose en la miseria simbólica de una época oscura.
Lo suyo no es provocación inteligente; es farándula con olor a naftalina autoritaria. Un cosplay patético, hecho por alguien que jamás entendió el peso histórico de aquello que intenta caricaturizar. Porque jugar a Pinochet en un país que fue marcado por la tortura, los desaparecidos y el miedo, no es transgresor: es vulgar, abyecto y miserable. Es el equivalente político de hacer chistes en un funeral para asegurarse de que alguien lo mire cinco segundos.
Y ahí está el núcleo del problema: Olivares no soporta su propia irrelevancia.
Toda su carrera ha sido una lucha desesperada contra el olvido. Primero gritó en televisión, después opinó como iluminado en un panel, y ahora se dedica a fabricar polémicas como un influencer envejecido que descubre que el escándalo da más clics que las ideas. Su trayectoria no tiene doctrina. No sigue principios: sigue cámaras.
Lo más ridículo es que él probablemente se cree audaz. Debe imaginarse a sí mismo como una especie de enfant terrible de la política chilena, un disruptor incómodo para la izquierda. Pero la realidad es mucho menos cinematográfica. Lo que vimos fue a un adulto disfrazado de caricatura histórica para conseguir atención en redes sociales. Un hombre grande jugando a ser un tirano porque no tiene la capacidad intelectual para ser algo más.
Ni siquiera hay convicción detrás del acto. Hay pobreza de un cálculo adolescente. Hay esa lógica miserable del algoritmo donde cualquier estupidez sirve mientras entregue visibilidad. Porque Olivares comprendió hace tiempo que no puede destacar por profundidad, preparación ni densidad política. Entonces eligió otro camino: el del bufón provocador. El problema es que hasta los bufones requieren ingenio, y él apenas alcanza el nivel de imitador en una vulgar fiesta temática.
“La tragedia no es sólo su ridiculez personal. La tragedia es que el Congreso termine convertido en un escenario para este tipo de performances miserables”.
Mientras algunos discuten seguridad, crecimiento o salud pública, Olivares juega a disfrazarse de fantasma autoritario como un escolar buscando risas en el recreo. Y eso habla incluso, menos de Pinochet que de él mismo: de su pequeñez, de su vacío, de su absoluta incapacidad de comprender dónde está parado, de su propia insignificancia.
Porque hay algo particularmente miserable en trivializar el dolor ajeno para ganar exposición. Detrás de su numerito hay familias que perdieron hijos, padres y hermanos. Hay personas torturadas. Hay heridas históricas todavía abiertas. Pero Olivares pertenece a esa generación de opinólogos narcotizados por su propia imagen, incapaces de distinguir entre provocación política y degradación moral. Para ellos todo es contenido. Todo es show. Todo es utilizable mientras su nombre siga circulando.
Y quizá eso sea lo más demoledor de Javier Olivares: no produce miedo, produce vergüenza ajena. No encarna fortaleza, sino fragilidad emocional disfrazada de arrogancia. No parece un líder radical; parece un hombre desesperado por seguir siendo relevante en un país que hace rato dejó de tomarlo en serio.
En el fondo, Olivares no es peligroso por inteligente. Es peligroso por banal. Porque representa esa degradación contemporánea donde la política ya no necesita ideas, sólo espectáculo; ya no requiere estatura, apenas visibilidad.
Un ex rostro televisivo convertido en caricatura de sí mismo, usando símbolos oscuros como utilería barata para alimentar su propia estupidez. @MisColumnas

Español
David Ayala Gaitán retweetledi

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.
José Antonio Kast @PresidenteKast
Señor Presidente:
Hay frases que revelan una política. Otras, una ideología. Y algunas, simplemente, una limitación intelectual. Su comentario respecto de la investigación científica —esa caricatura donde un estudio termina apenas en “un libro precioso empastado en una biblioteca”, y que por cierto, según sus palabras, “no genera ningún trabajo”— pertenece, lamentablemente, a esta última categoría.
No porque usted carezca de inteligencia práctica. Sería absurdo afirmarlo de alguien que llegó a La Moneda. Pero sí porque evidencia una comprensión peligrosamente rudimentaria sobre cómo se construye la civilización.
Es curioso. Usted parece exigirle a la ciencia el mismo rendimiento inmediato que un comerciante exige a una caja registradora. Como si el conocimiento debiera justificar su existencia mostrando utilidades trimestrales, contrataciones inmediatas o dividendos visibles antes del cierre contable. Bajo ese criterio, Sócrates habría sido un pésimo proyecto de inversión. Platón, un gasto inútil. Einstein, un académico improductivo jugando con ecuaciones sin retorno laboral observable. Y probablemente Newton habría tenido dificultades para pasar por Hacienda mientras perdía el tiempo debajo de un árbol mirando caer manzanas. Que decir de Kepler, cuyas leyes no dieron trabajo a nadie más allá de enseñarlas por cientos de años y ayudar a mirar el cosmos con mayor precisión.
La ironía es magnífica: usted gobierna un país cuya economía depende, precisamente, de siglos de investigación “inútil”. Desde la electricidad hasta internet; desde la resonancia magnética hasta el GPS; desde los satélites hasta la inteligencia artificial. Nada de eso nació porque un ministro preguntó cuántos empleos generaría en los próximos seis meses. Nació porque alguien tuvo curiosidad. Porque hubo Estados capaces de financiar ideas cuya rentabilidad era invisible para las mentes pequeñas y evidente para la historia.
Reducir la ciencia a empleabilidad inmediata es como evaluar una biblioteca por el peso de sus libros o medir el valor de una sinfonía según la cantidad de estacionamientos ocupados en el teatro. Es la lógica del utilitarismo miope: esa incapacidad de comprender aquello cuyo valor no cabe en una planilla Excel.
Y sin embargo, Chile invierte apenas un 0,4% del PIB en ciencia. Menos que el promedio de la OCDE, e infinitamente menos que las economías que tanto admiramos y copiamos. Somos un país que exporta cobre, desde hace más de 200 años, pero que pretende competir en el siglo XXI cuestionando precisamente aquello que podría sacarnos del subdesarrollo intelectual y productivo.
Hay algo particularmente inquietante en su discurso: la sospecha permanente hacia el pensamiento. Esa incomodidad frente al conocimiento que no puede transformarse inmediatamente en negocio. Como si la filosofía, la astronomía, la sociología o la física teórica fueran caprichos elitistas y no los cimientos mismos de la modernidad.
Resulta fascinante escuchar a un presidente preguntarse cuántos trabajos produjo un libro. El Quijote no produjo empleos inmediatos. Tampoco “La República” de Platón. Ni la teoría de la relatividad. Pero cambiaron la forma en que la humanidad piensa, organiza el poder, comprende el universo y desarrolla tecnología. Afortunadamente, la historia nunca ha dependido exclusivamente de la imaginación de los gerentes.
Quizás el problema de fondo no sea económico, sino cultural. Hay líderes que entienden que gobernar también consiste en elevar el horizonte intelectual de un país. Y hay otros que sólo saben administrar ansiedad presupuestaria disfrazándola de sentido común.
Porque sí, Presidente: el conocimiento muchas veces parece inútil… justo antes de cambiar el mundo.
Y la ignorancia, en cambio, suele parecer muy práctica… justo antes de empobrecerlo todo.
Atte., un ciudadano convencido que el conocimiento es la base del desarrollo. @MisColumnas
Español

@hazeykthx Yeah, same, I'm still on T3 but im feeling all it's too easy, I will try to go to T5 maybe, also all the side quests are so damn fun, also still trying to figure out how to use the damn cube 😅
English
David Ayala Gaitán retweetledi
David Ayala Gaitán retweetledi














