
La derecha de este país lleva décadas innovando argumentos con los que decir lo mismo de siempre. El salario real expresa siempre una tensión entre salarios y beneficios. Una subida de la inflación puede deberse a más salarios o a más beneficios (o, normalmente en menor grado, a más impuestos o mayores precios de importación). En España y Europa desde 2022 los datos señalan que la inflación está desproporcionadamente impulsada por los beneficios (hasta el BCE y la OCDE lo reconocen): shock de oferta -> suben márgenes de beneficios -> suben precios -> pérdida de poder adquisitivo de clase trabajadora. Para no hablar de beneficios empresariales, la derecha “innova” desplazando el foco hacia el Estado (vía culpabilización al IRPF) y denunciando que los salarios reales están penalizados por impuestos crecientes. Por arte de magia… ¡La pérdida de poder adquisitivo ya no es responsabilidad de los márgenes de beneficios, sino del Estado! En realidad, si se quiere descontar el “coste” del IRPF, un análisis serio sumaría al mismo tiempo los beneficios que se derivan del mismo (prestaciones, servicios públicos, infraestructuras…). El salario total es la suma del salario nominal, el salario diferido (pensiones) y el salario indirecto (servicios públicos a coste menor que en el mercado). En EEUU hay menos “mordida” del IRPF, pero cuando pillas cáncer no lo cuentas por mucho tiempo y tu cuenta de ahorro se desploma, y puedes ver a gente corriente con 80 años todavía trabajando. Pero no nos despistemos que business is business y aquí se ha venido a desprestigiar lo público. Quizás lo más gracioso es que se nos indica también que “no es ideología, solo datos”. Resulta que un siglo de debates entre keynesianos, postkeynesianos, neoclasicos y marxistas, entre otras escuelas, está “resuelto” por unas cuantas fórmulas en Excel. 🤦♂️ Está propuesta es pura ideología. Y es tan descarado que el autor lo reconoce al invitar a sumarse únicamente a partidos de derechas. Que son, en el fondo, los que pueden sentir atracción hacia una narrativa que ataque a lo público y desvíe la atención sobre la responsabilidad de los beneficios empresariales en la pérdida de poder adquisitivo.






















