Mónica Cerrillo retweetledi

El gobierno acaba de aprobar una ley que le permite meter mano al 30% de tu AFORE para “invertirlo” en infraestructura. Sin pedirte permiso. Sin garantizarte rendimientos. Sin obligación de sujetarse a la disciplina presupuestal, ese candado lo eliminaron ellos mismos durante el debate, con el argumento de que era “redundante”. 73 millones de trabajadores despertaron esta semana con un tercio de su retiro comprometido en proyectos que decide el gobierno.
Lo más retorcido del asunto no es el mecanismo en sí, es la hipocresía histórica detrás. Esta misma izquierda pasó décadas denunciando que tocar el ahorro de los trabajadores era neoliberalismo puro, saqueo disfrazado de política pública. Hoy lo hacen ellos, con los mismos instrumentos que criticaron. La inversión pública lleva 16 meses consecutivos en terreno negativo y en lugar de corregir eso, decidieron resolver el problema con tu dinero.
Y lo más grave: la ley permite contratar obras sin tener el presupuesto garantizado. Es decir, se compromete gasto que no existe, con ahorro ajeno, en proyectos que elige el Ejecutivo con amplísima discrecionalidad. Ya vivimos esto. Se llamaron Pidiregas en los 90 y tardamos décadas en pagar la factura. Ahora regresan con otro nombre, otra bandera y el mismo mecanismo de siempre: socializar las pérdidas, privatizar las decisiones, y que el trabajador aguante.

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