
El principio bioceánico no es una invención retrospectiva argentina ni una simple interpretación unilateral posterior. Está explicitado de manera muy clara en el Protocolo Adicional y Aclaratorio del Tratado de 1881, firmado en Santiago en 1893 por Errázuriz y Quirno Costa. El artículo 2 dice textualmente que «Chile no puede pretender punto alguno hacia el Atlántico, como la República Argentina no puede pretenderlo hacia el Pacífico». Es decir, el principio existe jurídicamente y fue aceptado formalmente por ambos Estados. Otra cosa es discutir su alcance exacto en ciertas zonas australes y marítimas, donde efectivamente han existido interpretaciones distintas. Y entiendo perfectamente que algunos chilenos consideren que Argentina intenta extender ese principio más allá de lo originalmente previsto. Eso forma parte precisamente de las discusiones históricas y jurídicas pendientes en el extremo austral. Pero negar directamente la existencia misma del principio bioceánico resulta complicado cuando está literalmente escrito en un protocolo bilateral firmado por Chile.
















