Federico Sáenz Negrete
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Federico Sáenz Negrete
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Durante 250 años, entre 1565 y 1815, un barco salía de Acapulco hacia Manila cargado de plata mexicana y regresaba cargado de seda, porcelana, especias, marfil, lacas y manufacturas asiáticas que ningún otro puerto de América podía conseguir. La línea Manila-Acapulco-Manila fue una de las rutas comerciales más largas de la historia. La llamaban la Nao de China, aunque técnicamente el barco era el Galeón de Manila y la mercancía no venía exclusivamente de China sino de Filipinas, Japón, India y las especias de las Molucas. El nombre lo puso el pueblo y el pueblo nunca se equivoca en los apodos. El viaje de ida, de Acapulco a Manila, duraba tres meses siguiendo los vientos del Pacífico. El de regreso era el problema: el tornaviaje entre Manila y Acapulco podía durar entre cuatro y cinco meses debido al rodeo que hacían los galeones hacia el norte, siguiendo la corriente del Kuroshio hasta avistar las costas de California. Esa ruta de regreso la descubrió el fraile navegante Andrés de Urdaneta en 1565, y era tan valiosa que la Corona española la mantuvo en secreto absoluto durante décadas: ni chinos, ni japoneses, ni holandeses ni ingleses la conocían porque era top secret. Cada año que llegaba la Nao a Acapulco, los mercaderes de toda la Nueva España viajaban al puerto para la Feria de la Nao, el evento comercial más importante del continente americano, donde se vendía todo lo que Asia producía antes de que nadie más en América pudiera conseguirlo. Las mercancías que no se quedaban en México seguían por tierra hasta Veracruz y de ahí a España por el Atlántico, conectando Asia, América y Europa en una sola cadena logística colonial. Entre los pasajeros que llegaron en esos barcos estaba una mujer de origen indio que los portugueses habían vendido en Filipinas y que terminó en Puebla, donde su manera de vestir mezcló lo asiático con lo mexicano para crear algo completamente nuevo. La llamaron la China Poblana. El último barco zarpó de Acapulco en 1815 cuando la guerra de Independencia interrumpió el servicio. Doscientos cincuenta años de la primera globalización transpacífica de la historia terminaron por una revolución en tierra.



🔴 “¿Qué sentido tiene que acusen en este momento a una persona por algo que hizo hace 30 años?”, cuestionó Claudia Sheinbaum sobre la imputación de EU contra Raúl Castro por un ataque ocurrido en 1996. “No se nos puede olvidar que hay otra intención también en lo que hacen”.



¿QUIÉN INVENTÓ LA TORTILLA DE PATATA? La leyenda atribuye el plato a una campesina navarra que en 1835 lo preparó para alimentar a las tropas del general carlista Tomás de Zumalacárregui durante el sitio de Bilbao. La historia es bonita, ha llegado hasta nuestros días, y muchos españoles la repiten desde hace casi dos siglos. Pero la documentación cuenta otra historia. En 2008, Javier López Linage, científico del CSIC, encontró un documento muy anterior. El 27 de febrero de 1798, Joseph de Tena Godoy y Malfeito, abogado, alcalde y hacendado ilustrado de Villanueva de la Serena (Badajoz), publicó en el "Semanario de Agricultura y Artes Dirigido a los Párrocos", número 85, volumen IV, páginas 111-112, una receta de torta de patata pensada como alimento barato para combatir las hambrunas. López Linage la recogió en su libro "La patata en España. Historia y agroecología del tubérculo andino". El documento es 37 años anterior a la leyenda de Bilbao. Tena Godoy no estaba solo. Firmaba el escrito junto al Marqués de Robledo, otro hacendado ilustrado extremeño. Los dos estaban preocupados por la hambruna que asolaba España a finales del XVIII. La receta original era distinta a la actual. Mezclaban harina de patata con harina de trigo y horneaban la pasta. Después, cuando el precio del trigo subió, sustituyeron la harina de trigo por huevo. Y al final, la harina de patata se cambió por patata troceada. La tortilla moderna es esa última versión, ya del siglo XIX avanzado. Y hay otra referencia más antigua. En 1767, el agrónomo valenciano Joseph Antonio Valcárcel mencionaba "tortilla de patatas" en su obra "Agricultura General". La cita es escueta y no detalla la receta, pero existe. La patata había llegado a España desde los Andes peruanos a mediados del siglo XVI, traída por los conquistadores. Tardó dos siglos en aceptarse como comida humana común en Europa, antes era forraje para el ganado. Cuando la hambruna del siglo XVIII obligó a buscar alimentos baratos, dos hacendados extremeños tuvieron la idea de juntarla con harina de trigo y hornearla. Lo que hoy es un aperitivo común empezó como un remedio contra la pobreza rural. La asociación con Zumalacárregui tiene un grano de verdad. La tortilla se popularizó en las guerras carlistas (1833-1840) como rancho de tropa, fácil, barata y nutritiva para la columna en marcha. Por eso quedó vinculada al imaginario carlista en la memoria popular. La invención es extremeña, ilustrada y civil. Y es de 1798, no de 1835. Bibliografía recomendada en los comentarios.
















Hace 40 años exactamente la democracia mexicana nació en Chihuahua. Ahora renace en Chihuahua. “Chihuahua puede ser la cuna de tiempos nuevos”, me dijo entonces el profesor Antonio Becerra Gaitán. Puede serlo nuevamente.


📽 | Javier Bardem habla sobre la "masculinidad tóxica" en Cannes: "Vengo de un país muy machista llamado España" social.elpais.com/b6nce3












