Rodrigo Frías
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🇪🇸 | Nace en España FIDES, un nuevo movimiento político de corte soberanista que pronto podría convertirse en partido. Un nuevo movimiento político encabezado por Conor Ohealaigh de Miguel ha comenzado a darse a conocer públicamente con un discurso centrado en el pragmatismo político, la soberanía nacional y el rechazo al actual eje ideológico tradicional entre izquierda y derecha. Según explica su fundador, la organización aún no se considera un partido político formal, sino un movimiento que busca medir el respaldo social antes de dar el salto institucional. «Queremos ver si el pueblo español considera que lo que exponemos es valioso. Si están dispuestos a respaldarnos, estaremos más que encantados y honrados de dar un paso al frente», afirma. El proyecto asegura diferenciarse tanto de las izquierdas como de las derechas tradicionales, aunque también rechaza identificarse con posiciones centristas convencionales. «Somos pragmáticos y estamos dispuestos a trabajar con cualquiera que quiera hacer lo que los españoles piden», señalan. En cuanto a referencias internacionales, Ohealaigh de Miguel sostiene que no existe actualmente ningún partido idéntico a su planteamiento, aunque reconoce ciertas similitudes parciales con el movimiento británico Restore Britain, especialmente en cuestiones relacionadas con la remigración y la defensa de los intereses nacionales frente a agendas globales.






La tecnología amplifica la sociedad que la adopta. Si una sociedad tiene buena educación, la IA convierte a un alumno curioso en alguien mucho más capaz. Si la educación es débil, la IA convierte la ignorancia en un texto bien escrito. Si una empresa sabe vender, medir, ejecutar y atender clientes, el software la vuelve más productiva. Si la empresa sólo usa tecnología para aparentar modernidad, cambia la pantalla pero no cambia el negocio. Si un hospital tiene protocolos claros, datos ordenados, auditoría y médicos responsables, la IA reduce errores y detecta riesgos antes. Si el sistema está desorganizado, la IA sólo añade otra capa de confusión con apariencia científica. Si un Estado sabe decidir, comprar bien, licenciar rápido y medir resultados, la tecnología transforma servicios públicos. Si el Estado está capturado por ministerios, consultoras, ventanillas y relatos, la tecnología se convierte en otro presupuesto que anunciar. Por eso la pregunta importante no es si una sociedad tiene acceso a IA, robots o software. Casi todas lo tendrán. La pregunta es qué estructura humana hay debajo. La misma herramienta puede producir prosperidad o dependencia. Puede liberar tiempo o destruir atención. Puede mejorar la medicina o multiplicar diagnósticos opacos. Puede enseñar mejor o ayudar a fingir que se sabe. La tecnología no sustituye carácter, criterio, instituciones ni responsabilidad. Los multiplica. Y ahí está la gran diferencia entre países en esta década. No ganará el que tenga más discursos sobre innovación. Ganará el que convierta tecnología en aprendizaje, productividad, salud, vivienda, energía, empresas y mejores decisiones. La IA no arregla una sociedad que no quiere mirar sus problemas. Pero acelera mucho a una sociedad que sí quiere resolverlos.


20-YEAR CIA VETERAN CONFIRMS ANTHONY FAUCI AND THE CIA INTENTIONALLY COVERED UP COVID’S LAB ORIGIN CIA analysts knew it in 2020 (5-1 vote). They were literally prepping a public “lab leak” announcement in August 2021… …until Fauci stepped in and BURIED it.
















