
Cuando el trabajo desaparece, el valor matrimonial de los hombres se esfuma: Este artículo analiza cómo el fuerte declive de empleos en manufactura en Estados Unidos entre 1990 y 2014 -impulsado principalmente por la competencia de importaciones chinas- afectó no solo el mercado laboral, sino también el mercado matrimonial y la estructura familiar. Los autores demuestran que estos shocks comerciales redujeron de forma significativa el empleo y los ingresos de los hombres jóvenes, especialmente en la parte baja de la distribución. Como consecuencia, disminuyó el “valor matrimonial” relativo de estos hombres: se volvieron menos atractivos como esposos desde el punto de vista económico. Las consecuencias negativas son claras. Para los hombres, los shocks aumentaron el “idleness” (ni trabajan ni estudian), la mortalidad prematura por sobredosis, homicidios y otras causas, y redujeron su presencia en las zonas más afectadas. Para la sociedad en su conjunto, el declive manufacturero provocó menos matrimonios, menor fertilidad, más madres solteras y un aumento notable de niños que viven en hogares monoparentales y en pobreza. En resumen, cuando desaparece el trabajo bien pagado para los hombres de clase trabajadora, se erosiona la formación de familias estables, se deteriora la posición social de los hombres y se transmiten mayores dificultades a la siguiente generación.











