Croccam
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@TopoSapiens
Ingeniero adicto al intrusismo laboral. I.e. albañil curioso.





En medio de este crecimiento rapidísimo de lo que parece que se puede conseguir con inteligencia artificial, ¿tiene algún sentido que tomes decisiones de largo plazo, ya sea como profesional, ya sea para tu organización? Sí. ¿Cómo? 🧵








No ha sido el modelo financiero de las empresas de IA. No ha sido la liquidez que está drenando súbitamente el Private Credit. Las empresas caen a plomo en bolsa por un tweet viral. Esa es la solidez de nuestra convicción en la economía y los mercados.




Recuerdo la idea esencial del libro Deshumanizando al Varón: Pasado, presente y futuro del sexo masculino, de Daniel Jiménez, @HGyDCT, porque creo que nos ayuda a entender cosas. Según Daniel, no existe un sistema social o "patriarcado" que oprima unilateralmente a las mujeres mientras beneficia exclusivamente a los hombres. En cambio, la sociedad tradicional (y en buena medida la actual) perjudica y privilegia a ambos sexos de forma asimétrica y complementaria, en beneficio del grupo o de la supervivencia colectiva más que del beneficio egoísta de uno de los sexos. La compensación clave que plantea es esta: -A los hombres se les otorga mayor estatus social y poder visible (en jerarquías, liderazgo, reconocimiento público, etc.), pero a cambio sufren menor protección: se les expone mucho más al peligro, la muerte, la guerra, el sacrificio, el abandono en caso de fracaso y una menor empatía social cuando sufren. -A las mujeres se les otorga mayor protección (física, social, legal, emocional), pero a cambio se les asigna menor estatus y menos acceso a posiciones de poder y reconocimiento público. Según Daniel, esta estructura no fue creada por los hombres para explotar a las mujeres, sino que fue co-construida por ambos sexos a lo largo de la historia por razones evolutivas, culturales y de supervivencia grupal. Por tanto, el relato dominante de que los “los hombres son opresores y las mujeres víctimas" es una simplificación que ignora sistemáticamente las desventajas y sacrificios masculinos específicos. Esta visión asimétrica deshumaniza al varón, al presentarlo casi exclusivamente como privilegiado, violento o prescindible, lo que dificulta reconocer y abordar problemas masculinos graves (suicidios, muertes laborales, sinhogarismo, fracaso educativo, custodia de hijos, etc.). Este enfoque creo que explica muy bien lo que ocurre con el feminismo hegemónico actual (el que domina el discurso institucional, mediático y académico). El feminismo tiende a funcionar de esta manera: busca mantener y ampliar la protección tradicional hacia las mujeres (o incluso reforzarla con leyes, políticas y narrativas específicas de "violencia de género", cuotas, etc.) al mismo tiempo que exige para ellas el mismo (o mayor) nivel de estatus, poder y reconocimiento que históricamente se ha asociado más al rol masculino. El feminismo quiere el pastel (estatus alto) y comérselo (protección alta), sin aceptar el compromiso histórico que implicaba ceder lo uno por lo otro. Es decir, que el feminismo actual (en su versión dominante) aspira a lo mejor de ambos mundos históricos para las mujeres, mientras que los costes masculinos tradicionales (desprotección, prescindibilidad) siguen vigentes y poco cuestionados.





